2019: Apocalipsis o Paraíso

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Para entender qué traerá el 2019, es necesario analizar los caudales que influyen en el destino de la humanidad. A saber: el capitalismo de EEUU, la influencia de Rusia, la producción de China, la reconfiguración de Oriente Medio y el nuevo destino de América Latina.

Y de estos se abren vertientes como Irán y las sanciones, el terrorismo y Arabia Saudí, el Brexit y las debilidades europeas, el precio del petróleo, el oro y la migración. El mapa de nuestro destino es muy complicado, ademas de los trucos como el enemigo de mi enemigo es mi amigo, que hacen mas difícil entender quién es quién y qué realmente pretenden. Así el pragmatismo y la “realpolitik” rompen con la ética o incluso la coherencia de la política, la economía y lo militar. Y por si fuera poco, agreguemos la graciosa y trágica costumbre del ser humano de mentir, ocultar, conspirar, espiar y asesinar.

El descuartizamiento del periodista disidente saudí, Jamal Khashoggi, más allá de la horripilante muerte, significa el nuevo planteamiento del Estado de derecho, que es el mismo esquema de la matanza en Yemen, no es el número de vidas, sino la conducta despiadada de acallar todo lo que no conviene al poderoso de la forma que sea, violando un consulado o asesinando niños, mujeres y civiles en general.

El mundo está en una coyuntura entre la errática (o quizá muy inteligente estrategia para sus fines propios) conducta del presidente de EEUU, Donald Trump y la resistencia globalista no menos despiadada, lo que provoca que este 2019, sea un año con menos claridad que los últimos 5. ¿Para donde vamos con la política de la locura y el show? ¿Cuál es el destino cuando caen príncipes, hay traiciones y traicioneros disfrazados de doncella o payasos disfrazados de estadistas?

Quizá una pista sea analizar las fluctuaciones de los instrumentos financieros para entender nuestro caótico derrotero, pero ni así, porque no entendemos que de pronto Wall Street cayó y en los últimos días recuperó locamente su riqueza. Y tampoco entendemos que a pesar de los intentos de Rusia y China por deshacerse del dólar, el dólar sigue tranquilo en esos mercados, y EEUU además sigue siendo el gran acaparador del oro. ¿China se impondrá gracias a su monstruoso aparato de producción, o todo es una pantalla del propio Estados Unidos que inventa enemigos falsos para crear el constante miedo y el pretexto para atacar sea militar o comercialmente?

Caos y la fuga: inventa caos y te fugas en un interminable juego de problemas sin resolver que no hacen más que crear la necesitad de que la existencia del problemático siempre sea requerida para que resuelva los problemas que creó, algo así como la teoría del loco que la izquierda ha acusado a Washington de usar después de la Segunda Guerra Mundial, inventada por los matemáticos que diseñaban la disuasión nuclear de la guerra fría.

¿Y los latinoamericanos qué papel juegan en todo esto? Quizá mucho más de lo que se imaginan, fríamente Latinoamérica se podría convertir en el nuevo escenario de fuego, juego y disputa ahora por tres, Washington, Moscú y Pekín.

Los BRICS (Brasil, Rusia, La India, China y Sudáfrica) ya no son tan BRICS, el ultraderechista Jair Bolsonaro, como nuevo presidente de Brasil, juega otro juego, se une con EEUU contra Venezuela y el sionismo no deja de mandar en México.

Centroamérica devastada por el crimen producto de la necesidad de drogarse de los estadounidenses y de no querer la sangre en sus calles sino fuera de su país.  Planteamos entonces: ¿2019, será apocalíptico o será un paraíso, extrapolando para referirnos a si tendrá más sangre e injusticia que el 2018 o traerá más paz y equidad?

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