CON CHANFLE Y SAL

En medio de una crisis en la frontera con los Estados Unidos, con una gran participación mexicana -de hecho, México y Suiza han sido los impulsores de esta iniciativa-, la Organización de Naciones Unidas ha formalizado el Pacto Global por una Migración Segura, Ordenada y Regular. Al encuentro han asistido representantes de 165 países de los 193 que integran la ONU. El texto contiene 23 objetivos no vinculantes para los Estados que lo suscriben. El proceso para adoptar el pacto comenzó hace 18 meses, aunque las negociaciones formales se iniciaron en enero de este año y concluyeron en julio, tras seis rondas.

Su aprobación definitiva está solo a expensas de la votación que se celebrará el 19 de diciembre en la sede de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. Este es el primer documento intergubernamental jamás negociado para cubrir todas las dimensiones de la migración internacional de manera completa. Según datos de la ONU, a nivel mundial, más de 60,000 migrantes han muerto en sus desplazamientos por rutas peligrosas desde el año 2000, lo que el propio Secretario General de la Organización, el portugués Antonio Guterres, ha llamado “una fuente de vergüenza colectiva”. La adopción del texto, también conocido como el Pacto de Marrakech, coincide con el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El Pacto es una buena noticia por varias razones:

  • En primer lugar, la migración no regulada tiene un costo humano terrible: vidas perdidas en peligrosas travesías por desiertos, océanos y ríos; un costo en vidas arruinadas por contrabandistas, empleadores inescrupulosos y otros depredadores.
  • En segundo lugar, no se trata de un tratado ni de un documento legalmente vinculante, sino que es un marco para la cooperación internacional arraigado en un proceso de negociación intergubernamental de buena fe, lo que reafirma el principio de la soberanía del Estado.
  • Desde el punto de vista de cooperación internacional el Pacto es un maravilloso mensaje de que el multilateralismo y sus diversas organizaciones funcionan. El pacto es una guía, un instrumento con un conjunto de estándares, un referente para las políticas públicas de los Gobiernos y una respuesta global a una realidad que solo se puede enfrentar con un movimiento conjunto. Es un esfuerzo serio para detener los desplazamientos peligrosos e ilegales a través de las fronteras mundiales que hicieron del tráfico de personas una próspera industria. Para la ONU, ahora, al hablar de migración, el Pacto supondrá un enorme impacto positivo en las vidas de millones de personas: los propios migrantes, las personas que dejan atrás y las comunidades que luego los hospedarán, pero que esto dependerá de que se implementen efectivamente sus iniciativas.
  • El Pacto supone un argumento muy importante para el control de la movilidad humana. Se parte del principio de que los Estados no pueden aceptar que los traficantes sean los que deciden quién cruza a los países. Por ello, los países se comprometen claramente con la protección de las fronteras para prevenir la trata de personas.
  • También es una buena noticia desde el punto de vista de los Derechos de las Niñas y los Niños. El Pacto ofrece una oportunidad histórica ahora para que los Estados miembros de la ONU cumplan con sus obligaciones de proteger a los niños e invertir en las personas jóvenes de todo el mundo. En sí, el Pacto facilita la discusión sobre los riesgos subyacentes de la migración forzada e insegura, como el cambio climático, la exclusión política social, los desastres y la desigualdad,. Pone énfasis en aquello que se necesita para poner fin a la detención arbitraria de inmigrantes, así como prevenir el tráfico y proteger a las víctimas y no criminalizarlas.
  • El Fondo de la ONU para la Infancia asegura que el texto reconoce por primera vez que los niños son fundamentales para la gestión de la migración, y sin crear nuevas obligaciones, proporciona a los Estados una herramienta crítica para cumplir mejor con su labor de proteger, integrar y empoderar a todos los niños, así como ayuda a proporcionar a millones de niños y jóvenes afectados por la migración, la posibilidad de desarrollar su potencial.
  • En el ámbito regional, en América Latina y el Caribe, cerca de 30 millones de personas viven fuera de su país de nacimiento. De ellos, aproximadamente 17 millones son mexicanos y centroamericanos que viven en los Estados Unidos. La región es consciente de la vulnerabilidad y la violencia que sufren muchos de sus migrantes -particularmente mujeres y niños-, pero al mismo tiempo reconoce el impacto social, económico y cultural abrumadoramente positivo de la migración en los países de origen y de destino.
  • El Salvador, Guatemala, Honduras y México han presentado en la ciudad marroquí un Plan de Desarrollo Integral para la región que cuenta con el apoyo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El plan busca ofrecer más oportunidades a los habitantes en sus países de origen, promoviendo el desarrollo, para prevenir la migración y atacar sus causas estructurales.

En ese sentido, en la Agenda internacional, junto con el cambio climático, la migración no regulada se ha convertido en un problema apremiante en los últimos años. Curiosamente, el país que no acepta ninguno de los dos fenómenos es el mismo: Estados Unidos.

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