adal villasana

Chocan con la realidad versiones y cifras alegres de los avances en materia de atención a los jóvenes en México.

Acceso a una educación de calidad, así como a un trabajo justamente remunerado son la deuda histórica con los jóvenes, quienes enfrentan una situación adversa en ambos aspectos, lo que se refleja en la economía nacional. Además, está el tema de la inseguridad, porque en la actualidad son un grupo vulnerable.

Urge romper el círculo vicioso pobreza-ignorancia, lo cual debe empezar por este sector de la población que debe ser la palanca de desarrollo de la nación.

De acuerdo con cifras del INEGI, en México, la tasa de desocupación en los jóvenes durante el primer trimestre de 2016 fue de 7.2%, nivel superior a la tasa estimada a nivel nacional para la población de 15 y más años (4.0%).

El análisis de desocupación por grupo quinquenal, muestra que los adolescentes de 15 a 19 años, presentan un nivel de desocupación de 7.8%, a su vez los jóvenes de 20 a 24 registran un nivel de desocupación de 8.4% mientras que el menor nivel de desocupación se presenta en los jóvenes de 25 a 29 con una tasa de 5.9%.

Y un aspecto que vulnera la ocupación de los jóvenes de 15 a 29 años es la condición de informalidad de su empleo, ya que 61.1% de los jóvenes labora en estas condiciones y se hace más notorio cuando su escolaridad es baja: 69.9% entre los jóvenes ocupados tienen educación básica (secundaria o primaria), mientras que los que cuentan con estudios medio superior y superior es de 30.1%.

En el aspecto educativo datos de la Encuesta Intercensal 2015 muestran un comportamiento diferenciado según la edad. Entre los adolescentes de 15 a 19 años, asiste a la escuela el 62.4%, sólo seis de cada diez; mientras que la asistencia escolar en los jóvenes de 20 a 24 representa 25.5% del total y para el grupo de 25 a 29, sólo asisten 7.1%.

Las cifras son terribles, nuestros adolescentes y jóvenes no están en la escuela ni en un empleo formal, bueno, ni siquiera capacitándose.

Textualmente hay que decirlo: se requieren acciones reales y decididas para reforzar una enseñanza pública de calidad, que forme a los jóvenes con los conocimientos, capacidades y habilidades necesarias para incorporarlos de una manera más eficiente al mercado laboral, al sector productivo y que esa población sea la palanca de desarrollo de la nación.

Twitter: @TXTUALes Instagram: @villasana10

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