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Hola Carmen Aristegui. Soy el primero en hacer esta conexión en México. Y me preocupas mucho: ¿Qué tienes que ver tú con el periodista descuartizado Jamal Khashoggi? Antes de deshuesar a este periodista saudí, le hicieron lo mismo que a ti, que a tu familia, espiarlo, escalofriantemente con la inteligencia de la misma empresa de softwares espía, la “NSO Group” de Israel, con la que la Procuraduría General de la República (PGR), el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) te espiaron o te intentaron espiar entre el 2015 y 2016 junto a activistas y defensores de Derechos Humanos en México, bajo el gobierno de Peña Nieto y con el sistema “Pegasus”, según una mega investigación del año pasado de las organizaciones Artículo 19, R3R, Social Tic y el Citizen Lab de la prestigiada Universidad de Toronto.

Hace unos días CNN reveló la existencia de 400 mensajes de WhatsApp entre Omar Abdulaziz, un activista saudí exiliado en Canadá, y Jamal Khashoggi, el periodista del Washington Post. Los mensajes incluyen grabaciones de voz, fotografías y videos, que nos dibujan la preocupación entre estos dos por lo que ellos consideraban, el abuso de poder del rey de facto de Arabia Saudí, el joven príncipe heredero Mohammad Bin Salman. Preocupados por la violación de los derechos humanos, en las comunicaciones describen al príncipe Salman como una “Bestia”, quien como “Pac-Man”, devora todo lo que encuentra en su camino.

Por ello, se lee en los mensajes, Abdulaziz y Khashoggi decidieron crear un “Ejército Electrónico” de jóvenes opositores denominado “Abejas cibernéticas”, para que se denunciara en los medios y a través de internet, los abusos del gobierno de Arabia Saudí. Los mensajes fueron obtenidos con el mismo modus operandi con el que se trató de violar tu intimidad, Carmen.

El activista Abdulaziz advierte al periodista que los gobernantes saudíes interceptaron sus conversaciones con el software de espionaje de la empresa NSO Group de Israel. “Dios nos ayude”, le contesta Khashoggi en un mensaje. Dos meses después, es asesinado, murió torturado y descuartizado dentro del consulado de Arabia Saudí en Estambul, Turquía.

“El hackeo de mi teléfono jugó un papel importante en lo que le sucedió a Jamal. Realmente siento decir eso. Nosotros intentábamos hablarle a la gente sobre los derechos humanos, sobre la libertad de expresión, eso es todo, es el único delito que cometimos”, explica Abdulaziz.

“En el caso de Emilio, mi hijo, se imaginarán que eso me sacude; es sumamente grave saber hoy que el gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto se ha atrevido a tanto (…) Los agentes del Estado mexicano lejos de hacer lo que deben hacer legalmente, han utilizado nuestros recursos, nuestro dinero para cometer ilícitos graves. Peña Nieto tiene que dar explicaciones”, dijiste tú el 19 de junio del año pasado en tu programa “Aristegui Noticias” y en una conferencia al respecto.

El software diabólico cuesta millones de dólares, y solo es vendido a gobiernos, con la condición bajo contrato de usarlo contra terroristas y criminales. Según las fuentes extranjeras, en México y Arabia Saudí, se escribe otra historia, porque ha sido usado contra los defensores de Derechos Humanos, contra activistas críticos del Gobierno y contra periodistas.

Carmen, con todo cariño y respeto, ten cuidado, porque las malas mañas nunca se quitan, más a los que el poder enferma en las altas esferas, más cuando se hace cobardemente entre las sombras del espionaje donde los rostros nunca salen. Estoy contigo desde Irán, donde precisamente los anti iraníes me vigilan. Arabia Saudí, Israel y sobre todo Estados Unidos aseguran que Irán es el patrocinador del terrorismo.

Curiosamente yo sólo trato de ser crítico, como tú o como el asesinado Khashoggi, descanse en paz.

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