Escribo esta misiva, rememorabdo el momento en que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), desechó la petición para el recuento de votos, en el mes de agosto de 2006. Sin duda para un servidor, un golpe muy duro en las aspiraciones de muchos mexicanos quienes no habíamos encontrado en el sexenio de Fox y muchos menos antes de ese periodo, el cambio esperado.

Recuerdo que ese día, hablé con uno de mis mejores profesores y amigo de la universidad, cuando le compartí la noticia, sintió el mismo nudo de rabia, coraje e impotencia que yo pues pensábamos que después de las luchas hechas por el Frente Democrático Nacional 18 años antes, se lograría aspirar a tener un gobierno de izquierda que comenzara a escuchar las demandas de antaño.

El tiempo pasó muy rápido, llegó el 2012, lo mismo, pero ahora ya con un saldo de muertos y desaparecidos mayor, con más saña y además con una nación en donde se afianzaba el conservadurismo (amigos, estudiantes y profesores de ese cuño, entre otros), con reformas estructurales que cancelaban la posibilidad y oportunidad de hacer emerger la hora ciudadana.

El camino sigue, el sábado 1 de diciembre con un cielo exorbitantemente soleado de luminosidad y esperanza, vi tu ascenso al máximo cargo de la nación. Déjame decirte que no lo pude ni analizar ni disfrutar del todo porque mi madre sufrió un accidente que le generó múltiples fracturas, no sólo del cuerpo, sino también del alma. De esa esencia que le duele a ella y a los familiares, no sólo por el incidente, sino también por ver como años de poder, burocracia, neoliberalismo acumulado y anclado, han convertido el servicio público de salud como el IMSS en una piltrafa.

Tiempos de espera de enfermos con roturas y desgarres demasiado alto, una administración de pacientes inhumana y con serias dudas de su profesionalización, ausencia de medicamentos, tardanza en ubicar a las personas en piso y en sus respectivas cirugías y sobre todo poca capacidad de saber cómo imaginar condiciones saludables para adultos mayores para prevenir aspectos como ansiedad y depresión.

Ante esa pesadilla y desesperación, te pido de la manera más encarecida, que respondas a tus compromisos de campaña y en materia de salud se:

  1. Generen espacios físicos en donde la gente se sienta protegida y en confianza.
  2. Desarrollen planes y programas para la profesionalización de los diferentes personales que se hacen cargo de quienes requieren del servicio.
  3. Fomente el uso de la investigación científica para que ese tipo de conocimientos sean sentidos por quienes reclaman un trato digno.
  4. Revisen las partidas presupuestales con minuciosodad para que no haya fugas hacia intereses privados y con la participación de la ciudadanía.
  5. Rompan los círculos viciosos de amiguismo y compadrazgo que no permiten tener servicios con eficacia y eficiencia.

Entiendo que esto representa algo que se tendrá que trabajarse por mucho y que implica una serie de reformas, acciones y evaluaciones, las cuales serán de largo plazo. Pero recuerda que quienes votamos nuevamente por ti, lo hicimos para no regresar a esa realidad cruda y sobre todo para que esa promesa sea algo que se convierta en realidad. Acuérdate que por el bien de México “primero los pobres”.

Miguel Angel Maciel González, México, diciembre de 2018

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