Por: Carlos Bayo Martínez.

¿Qué es la verdad? Esta es una de las grandes preguntas que se ha hecho el ser humano por cientos de años. ¿Acaso algo puede ser verdadero sólo porque nos lo informan o dicen? ¿Será que la verdad más bien tiene que ver con un tema de sentimientos? Lamentablemente, ninguna de estas interrogantes tiene una respuesta clara, sin embargo, nuestra misión debe ser buscar siempre la verdad, sin importar las consecuencias.

Por desgracia, vivimos en una realidad en donde la verdad se encuentra capturada por las altas esferas del poder, las cuales se dedican exclusivamente a manipular la información a su antojo.

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La manipulación de la verdad ha sido tal que incluso se nos ha dictaminado cómo debemos comportarnos dentro de las relaciones humanas. Se nos enseña a mantener relaciones en donde siempre debe de haber transparencia y honestidad absoluta, pero, ¿así son las relaciones verdaderamente? Para ejemplificar lo anterior tomemos el caso de los celulares. En todas partes escuchamos que una pareja ideal debería tener tanta confianza como para entregarle el celular desbloqueado al otro. Desgraciadamente esto está muy lejos de ser benéfico para cualquiera de los dos integrantes: todos debemos tener secretos, algo que no es necesariamente malo. Cada uno de nosotros debe tener esta especie de cuarto oscuro en donde nos sintamos comfortables y en paz.

Otro de los lugares donde se manipula la verdad es en los medios de comunicación, ya que muchas veces presentan la información de forma incompleta. Tomemos el caso de la caravana, por ejemplo, en el que se nos sugiere ayudar a estas personas en un acto de hermandad y caridad cuando en realidad ellos mismos agreden o rechazan a quienes les ofrecen una mano amiga. Por otro lado, también hemos escuchado en innumerables ocasiones que el presidente electo es una mala influencia para el país y que con él sólo o vendrán cambios negativos cuando ni siquiera ha empezado su sexenio.

Una máxima que todo mexicano se debe aprender de memoria es la siguiente: lo mejor de México, somos nosotros. Es por eso que siempre debemos cuestionar acerca de la veracidad de la información que recibimos y formarnos un juicio propio. No hay que dejarnos llevar por las falsas expectativas generadas por un grupo de empresarios que solo buscan propagar el miedo de la incertidumbre, enriquecerse más y mutilar al pueblo. No hay que perder la fe y la esperanza, ya que estos son los motores que nos mueven a crecer y anhelar por cosas mejores. Este es el momento para buscar lo mejor para nuestro país y esperar a que llegue lo mejor.

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