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Por: Roberto de la Madrid.

Compré un coche en enero de este año, me costó 54 millones de tomanes, aún no acaba 2018 y mi coche ya cuesta poco más de 100 millones de tomanes. De ese tamaño es la inflación aquí donde vivo: Irán. Vivo en el país al que Estados Unidos ha decidido asfixiar, le aplica las sanciones más severas que jamás se hayan impuesto en toda la historia. Su objetivo es que Irán no venda ni una sola gota de petróleo, y se hunda en la pobreza al no tener ingresos. Y no basta con el petróleo que es su principal fuente de exportación, EE. UU. ordenó bloquear todos los canales monetarios de y hacia territorio iraní para que no pueda hacer pagos, ventas, compras ni cualquier tipo de transacción. A esto se llaman sanciones, es decir, Washington amenazó a todo el mundo: a todo aquel que se atreva a comerciar, vender o hacer negocio con los iraníes, le caerá la furia estadounidense. Si usted vende autopartes en Monterrey y se le ocurrió venderle a Teherán, será castigado por EE. UU. Nadie le puede comprar ni vender. Solo 8 países pueden comprarle petróleo -un poquito- porque en 6 meses, también les prohibirá la totalidad: China, India, Japón, Grecia, Turquía, Taiwán, Corea del Sur e Italia. No hay cómo sacar o traer dinero. El rial que es la moneda nacional se ha devaluado tanto que pasó de 38000 por un dólar a 145000 riales (tomanes es una forma abreviada).

Obvio, todo se ha súper encarecido. EE. UU. dice que las sanciones no afectan a alimentos ni a medicinas, el problema es que los bancos internacionales están tan asustados que no quieren hacer ninguna transacción por temor a las sanciones, es decir, prefieren no perder el mercado más grande del mundo, que tener relación con los iraníes, alerta la propia Embajada de Francia en Washington. ¿Por qué lo hace EE. UU.? Obama y los países más poderosos del mundo, firmaron un acuerdo nuclear con Irán: desistes de querer construir la bomba nuclear y nosotros te levantamos las sanciones. Y así fue, en 2015 ante la ONU, firmaron, y todos se comprometieron a respetar el acuerdo. Llega Trump y dice, “es el peor acuerdo de la historia”, porque no limita a Irán a tres cosas: construir misiles, financiar terrorismo y en el futuro buscar otra vez la bomba nuclear. Trump rompe el acuerdo, a pesar de que el Reino Unido, Alemania, Francia, Rusia y China (los firmantes) le dicen que no lo haga, que el acuerdo es bueno, y que Irán lo respeta al no estar enriqueciendo Uranio en grado militar.

Trump reimpone las sanciones, y según él, la asfixia será tal que el gobierno iraní caerá o firmará un nuevo acuerdo. Si el gobierno iraní cambia hoy de actitud y deja de expandirse en Siria, Irak, Líbano y Yemen, y deja de apoyar el terrorismo, quitamos las sanciones inmediatamente, dijo Mike Pompeo, el secretario de Estado de EE. UU.. Irán dice ser inocente. Y yo no sé qué autoridad tenga Washington para hablar de terrorismo cuando la propia Hillary Clinton confesó que Al-Qaeda fue creado por la inteligencia estadounidense.

La decisión de Trump ha llevado a una especie de unión entre Europa, Rusia y China, que están diseñando un mecanismo para comprar y vender con Irán, sin usar el dólar, y así, burlar las sanciones. Veremos si resulta, porque el comercio de EE. UU. es tan gigantesco que el propio código SWIFT con sede en Bélgica y con el que se hacen todas las transacciones bancarias del mundo, prefirió cerrarle el grifo a Irán. ¿Será el principio del fin del dólar o el regreso de EE. UU. a dominar por completo el mundo?

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