Leandro Paredes quedó en medio de una impensada polémica en Rusia, alrededor de una tarjeta roja y la final de la Copa Libertadores. El último fin de semana, el mediocampista fue expulsado en el partido entre Zenit y Akhmat Grozny por el torneo local y algunos hinchas de su equipo lo acusan de hacerse sancionar a propósito para poder viajar a Buenos Aires a presenciar el partido de ida entre Boca y River del próximo sábado.

El domingo, faltaban 8 minutos para el final del encuentro en San Petersburgo cuando al volante se le fue larga una pelota dentro del círculo central, se barrió para recuperarla y golpeó al brasileño Ravanelli en el intento: el árbitro le sacó la segunda tarjeta amarilla y le mostró el camino del vestuario. Con la sanción, el argentino quedó automáticamente suspendido para el partido del próximo domingo frente a CSKA de Moscú y decidió adelantar unas horas su regreso al país antes de sumarse a la Selección para poder estar en La Bombonera.

A partir de esta situación, algunos fanáticos de Zenit se enojaron con el jugador y se lo hicieron saber en su cuenta de Instagram. Sin embargo, el propio Paredes se encargó de aclarar que no existió ningún problema con el club y que, incluso, su vuelo estaba previsto originalmente para el sábado, pero lo cambió por una idea de la dirigencia del club:

“Yo iba a llegar el domingo a Argentina, pero como jugamos el jueves por Europa League en Francia me propusieron que no volviera a Rusia y viajara directamente desde ahí el viernes”.

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