Por: Allie Ann

La investigadora de la BYU School of Family Life, Laura Padilla-Walker realizó un estudio con jóvenes para medir su autoestima y los factores que lo benefician.

Padilla descubrió que involucrar a los jóvenes en actividades prosociales tiene un efecto positivo en la manera que los adolescentes se ven a sí mismos. Además, impacta positivamente en su relación con la familia.

¿Cómo lo descubrió?

Para llegar a esta conclusión, la doctora Padilla-Walker estudió a 681 adolescente de entre 11 y 14 años, los cuales fueron entrevistados cuatro veces (una vez por año). Los participantes respondieron a 10 afirmaciones para medir su autoestima, como: “Me siento inútil algunas veces” o “Estoy satisfecho conmigo mismo”. Además, se revisó su comportamiento prosocial y aspectos de su personalidad relacionados con la generosidad.

Los participantes realizaron reportes personales en los cuales decían con qué frecuencia ayudaban a personas que no conocían y qué tanto les gustaba hacerlo.

El autoestima es un factor muy importante en el carácter de las personas, principalmente en la vida de los adolescentes, ya que se encuentran en un momento de cambios e inestabilidad.

Los resultados mostraron que existe una conección entre ayudar y tener un mayor sentimiento de utilidad y amor a sí mismo. Es por esto que las actividades de voluntariado y ayuda a personas ajenas puede mejorar el desarrollo de los jóvenes.

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