Tener “perrihijos” puede ser sen?al de trastornos mentales

De acuerdo con el especialista, comportamientos como gastar ma?s dinero en el perro que en uno mismo, comprarle ropa “humanoide”, publicar fotos en redes sociales del animal en las que se ve que este se esta? tomando una “selfie”, crearle perfiles en redes sociales, llamarlo “mi bebe?” y otras actitudes similares podri?an ser signos de que se padece de algu?n trastorno psicolo?gico.

Para comenzar, segu?n el experto, cuando uno “invierte” tanto en una mascota hace que los humanos empiecen a generar grandes expectativas en el perro en el gato adoptado.

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Heiblum aconseja que, antes de llenar a la mascota de regalos o llevarla a un restaurante, uno debe preguntarse:

¿Quie?n lo necesita ma?s, el animal o yo?

Adema?s, tratar a los animales como a hijos humanos hace que los animales se vuelvan demasiado dependientes.

Esto puede provocar que cuando el humano no esta? en el hogar, el animal se sienta ansioso, sufra ataques de pa?nico, destruya objetos y orine o defeque dentro de la vivienda.

El especialista afirma que perros y gatos no son tan “inocentes” como aparentan, y son conscientes de la relacio?n costo­beneficio de actuar mal ya que saben que cuando incurren en algu?n comportamiento de ese estilo, pueden llamar la atencio?n y conseguir algu?n beneficio de los duen?os.

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Por esa razo?n el acade?mico hace un llamado a los duen?os a no integrar a los animales en rituales y pra?cticas humanas ya que no necesitan ni entienden eventos como bodas o fiestas de cumplean?os:

“Son situaciones inco?modas e incomprensibles para ellos”.

Por ejemplo, explico?, si un perro esta? todo el tiempo con su duen?o se crea apego excesivo, y cuando no esta?, el animal puede sufrir de ansiedad por separacio?n, que se manifiesta con ataques de pa?nico que lo motivan a destruir objetos, vocalizar, orinar y defecar dentro de la casa.

“Al regresar y ver el desorden, el duen?o piensa que el animal lo hizo en venganza por haberlo dejado solo, lo regan?a y lo trata como si entendiera las circunstancias, cuando en realidad el perro esta? expresando ansiedad porque la figura que le aporta seguridad no esta? disponible”.

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Adema?s, prosiguio?, los animales aprenden de las consecuencias de sus acciones. Los perros son verdaderos analistas del costo­beneficio de su conducta, asi? que si les reditu?a, tratara?n de repetirla.

Por ejemplo, si se suben al sillo?n es porque el duen?o se los ha permitido sin establecer li?mites o reglas, pero si un di?a quiere bajarlo por la fuerza, el perro grun?e y muestra los dientes, amedrentando a la persona; entonces, el animal aprendio? que de esa manera puede quedarse en ese espacio.

“Muchos duen?os los integran a rituales o costumbres como celebrar su cumplean?os, o hacerlos parti?cipes de bodas y eventos que no necesitan ni comprenden. No tiene caso sentarlos a la mesa con un pastel o ponerles un vestido de princesa, porque son situaciones inco?modas e incomprensibles para ellos” , remarco?.

Para que tengan un estado de bienestar, es necesario cubrir ciertas necesidades ba?sicas: no tener hambre ni sed; contar con un lugar para resguardarse del ambiente; estar libres de dolor, enfermedades y miedo; tener la libertad de expresar su comportamiento normal y realizar actividades apropiadas a su especie.

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Finalmente, Moise?s Heiblum indico? que se les debe ensen?ar a ganarse las cosas buenas de la vida.

“Sin ningu?n tipo de violencia o sometimiento, se les debe instruir con tres o cuatro comandos a trave?s de refuerzo positivo, para que cada vez que quieran algo ‘paguen’ para conseguirlo”.

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