Danny Drinkwater fue uno de los once nombres que se recitaban de memoria durante la temporada 2015-16. El centrocampista inglés, clave en la medular del Leicester City, conquistó la Premier League de la mano de Ranierien una hazaña que se seguirá recordando con el paso de los años. Tenía 26 años y acabó el curso debutando con la selección absoluta tras la llamada de Roy Hodgson, justo antes de la Eurocopa de Portugal, aunque no entró en la lista definitiva.

Algo más de dos años después, su presencia en el fútbol de élite es residual. Prácticamente ha desaparecido. Al año de ganar el título de liga con el Leicester, y después de que compañeros como Kanté ya se hubieran despedido de la plantilla, Drinkwater cambió los ‘foxes’ por el Chelsea en un traspaso de 40 millones de euros. Allí se reunió con el propio Kanté, aunque la competitividad de los ‘blues’ en el centro del campo suponía un reto mayor para el inglés.

El año pasado, entre lesión y lesión, sólo disputó 22 partidos entre todas las competiciones (12 de ellos en la Premier League) y fue titular en 12 ocasiones. Pero ha sido con la llegada de Maurizio Sarri cuando Drinkwater ha quedado relegado al olvido. Primero, por los fichajes veraniegos de Jorginho y Kovacic. Después, por el resto de centrocampistas: Kanté, Cesc, Barkley, Loftus-Cheek e incluso Ampadu están por delante de Drinkwater en la lista de prioridades del técnico italiano para jugar en la medular.

“Ya le expliqué hace meses lo que pensaba. La situación es que Drinkwater no encaja en un centro del campo con otros dos centrocampistas”, explicó Sarri en rueda de prensa. Drinkwater tuvo ofertas en verano para salir cedido a varios equipos de la Premier League, pero el Chelsea las rechazó por la poca cantidad de dinero que recibían… y porque ninguna era para acometer el traspaso definitivo. Su sueldo es otro problema para salir del club: unos 110.000 euros a la semana.

Los minutos terminan de explicar la situación: Drinkwater no juega desde la Community Shield en agosto, cuando disputó la última media hora. Y sólo ha estado dos veces más en el banquillo. Una fue en la Premier League y la otra en la Copa de la Liga. De hecho, ni siquiera ha aparecido en la Europa League, donde Sarri está rotando a su plantilla. Una muestra definitiva de que el futuro de Drinkwater está muy lejos del Chelsea y de que, a sus 28 años, ha caído por completo en el olvido.

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