BIALIK

Se ha instituido, al menos en la CDMX, que septiembre sea el Mes del Testamento. Se deja ante un Notario público, y cuesta, $444.00 pesos. Y en el testamento, se plasma la voluntad de la persona que lo deja, cuando ésta falte, a sus herederos. Se trata, casi siempre, de bienes materiales en sus distintas modalidades- títulos de propiedad, joyas y enseres, en fin, las posesiones que, en vida, le pertenecieron. Es su legado hacia los suyos o hacia causas que le fueron afines.

Legar significa transferir, ceder, entregar, obsequiar, ofrendar , cosas materiales o inmateriales. Es una transmisión de padres a hijos, de generación en generación, es una práctica que permite un continuum, un dejar huella de la presencia, cuando esta toca a su fin.

Los recuerdos, si se exteriorizan y se plasman por escrito, por ejemplo, o como historias de vida orales, son un ejemplo de un legado inmaterial, pero que llena vacíos, permite conocer mejor a quien los comparte.

Escribir nuestro ¨viaje por la vida¨, nos vuelve el ¨héroe/heroína de este efímero trayecto que deja, no sólo a quien lo vaya a leer, nuestra historia, sino que nos permite, tener remembranzas de nuestro pasado, las buenas y también las que duelen, y que se vuelve una introspección de lo que hemos sido y nos convierte en lo que somos.

Así como no hay dos huellas digitales idénticas, así tampoco hay dos historias de vida iguales, lo que las hace únicas, extraordinarias.

Legado y leyenda, provienen de la misma raíz indoeuropea, que significa recolectar. Se eligen recuerdos y las palabras que las reflejan, pero como somos nosotros, los protagonistas y al mismo tiempo autores, los que les damos vida y proyección. Y, no necesitan ser historias maquilladas, filtradas por tu cerebro ¨editorial¨, sino más bien, que reflejen emociones, sin necesidad de ser pulidas. No necesitas ponerle brillo a tu legado. Es ya, de por sí, atractivo, justo por ser auténtico.

Para iniciar este legado, es mejor no hacerlo a través de generalidades, sino concentrarte en especificidades. Momentos muy concretos a lo largo de tu vida, escenas muy específicas que te han marcado y que pudieron haber sido de extremo júbilo, o también, sumamente dolorosas. Todas ellas son parte de tu vida y dejarlas aflorar no solamente resulta catártico y por ello, terapéutico, pero son un espejo que revelan quien has sido. Deja tu legado. Como resulte, será muy valioso.

*Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail:  agorabi16@gmail.com

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