HEPKE

“¡No para la escuela, sino para la vida es que aprendemos!” Me enseñaron esto una y otra vez cuando era niño, y quizás esta afirmación sea tan antigua como la escuela misma. Si la escuela y los profesores se hubieran tomado muy en serio este dicho desde que existe la “escuela”, entonces la escuela probablemente siempre habría sido simplemente hermosa y maravillosa.

Pero en lugar de tomar en serio estas palabras de advertencia, la escuela, los profesores y los padres han utilizado este dicho al revés y, por lo tanto, al menos han ejercido una ligera presión sobre todos los alumnos, sobre todos los niños.

¡La escuela es todavía demasiado malentendida como un estudio de timbales, como el lugar donde uno tiene que aprender la crianza y el orden! Pero esto no tiene nada que ver con “aprender para la vida”.

Uno sólo puede aprender para la vida si la vida se lleva a la escuela, o si la escuela se va a la vida, a la realidad. Un árbol en una imagen no es el mismo árbol en la naturaleza, en lugar de mirar las flores en imágenes, describirlas y aprender sus componentes, es en la vida cuando los niños plantan flores y arbustos al aire libre, siembran verduras y frutas ellos mismos, las cuidan y finalmente las cosechan. La sopa de verduras que los niños cocinan en la escuela a partir de sus propias verduras supera a la sopa de cualquier madre.

El cuidado de la naturaleza despierta la responsabilidad por la naturaleza, por lo que los niños han trabajado, la protegerán y no la destruirán voluntariamente. Puedes conocer las profesiones en Internet, pero lo más emocionante es hornear diferentes tipos de pasteles en y con el propio panadero, ¡y luego probarlo en la escuela! Una visita a la policía crea perspicacia y comprensión y reduce los conceptos erróneos.

Ya en la 3ª clase invitamos a los diferentes candidatos a la alcaldía y a los políticos locales a una audiencia en la clase y después nosotros mismos simulamos las elecciones. Los niños de la democracia no pueden aprender lo suficientemente temprano.

Sobre todo, ser niño significa crecer y madurar, dar pasos en la vida, acompañar y cuidar la realidad, despertar la curiosidad, explorar y descubrir el mundo, abrazar la belleza y las maravillas del mundo.

Ser un niño significa crecer conscientemente desde el refugio de la forma democrática más pequeña, la familia, hasta la siguiente comunidad, la clase, la escuela. Ser un niño significa reconocer, comprender y asumir conscientemente la responsabilidad por los demás. ¡La salida de la familia hacia la escuela y a través de ella es un proceso dinámico y eterno que no tiene nada que ver con los cuartos polvorientos y las habitaciones llenas de polvo de antes de ayer! La escuela sólo puede ser maravillosa, sólo tiene que entenderla por sí misma. Porque: “¡Por la vida aprendemos!”

Nos vemos la próxima vez en “¡Democracia en la familia y la escuela!”

Kind sein zwischen Schule und Elternhaus

„Nicht für die Schule, sondern fürs Leben lernen wir!“ Das wurde mir bereits als Kind immer wieder vermittelt, und vielleicht ist diese Aussage sogar schon so alt, wie die Schule selbst. Hätten in all der langen Zeit, seitdem es „Schule“ gibt, die Schule und die Lehrer diesen Ausspruch beherzigt, dann wäre die Schule wohl immer einfach nur schön und wunderbar gewesen. Doch statt sich diese mahnenden Worte selbst zu Herzen zu nehmen, haben Schule, Lehrer und Eltern diesen Ausspruch verkehrt herum benutzt und damit zumindest sanften Druck auf alle Schüler, auf alle Kinder ausgeübt. Noch immer wird die Schule zu oft als Paukstudio missverstanden, als der Ort, wo man Zucht und Ordnung zu lernen hat! Doch hat dies mit „dem Lernen fürs Leben“ nichts zu tun. Für das Leben kann man nur lernen, wenn das Leben in die Schule hereingeholt wird, oder wenn Schule hinaus ins Leben, in die Wirklichkeit geht. Ein Baum auf einem Bild ist nicht der Baum in der Natur, statt Blumen auf Bildern zu betrachten, zu beschreiben und ihre Bestandteile zu lernen, ist es Leben, wenn Kinder im Freien Blumen und Sträucher pflanzen, Gemüse und Früchte selber säen, pflegen und letztendlich ernten. Die Gemüsesuppe, die die Kinder aus ihrem selbst angebauten Gemüse dann in der Schule kochen, übertrifft jede Suppe der Mutter. Die Pflege der Natur weckt die Verantwortung für die Natur, was sich Kinder erarbeitet haben, werden sie behüten und nicht mutwillig zerstören. Berufe kann man im Internet kennen lernen, doch wieviel spannender ist es, beim und mit dem Bäcker selbst verschiedenes Gebäck zu backen, um es dann anschließend auch in der Schule selbst zu versuchen! Der Besuch bei der Polizei schafft Einblicke und Verständnis und baut falsche Vorstellungen ab. Schon in der 3.Klasse haben wir die verschiedenen Bürgermeisterkandidaten  und Kommunalpolitiker zu einem Hearing in die Klasse eingeladen und anschließend selbst Wahlen simuliert. Demokratie können Kinder nicht früh genug lernen. Kind sein heißt vor allem, wachsen und reifen, Schritte ins Leben, in die Wirklichkeit begleitet und betreut wagen, Neugierde wecken, die Welt erforschen und entdecken, sich die Schönheit und die Wunder der Welt zu eigen machen. Kind sein heißt, aus dem Schutzraum der kleinsten demokratischen Form, der Familie, in die nächste Gemeinschaft, die Klasse, die Schule bewusst hineinzuwachsen. Kind sein heißt, Verantwortung für andere Menschen zu erkennen, zu begreifen und bewusst wahrzunehmen. Der Weg aus der Familie in und durch die Schule ist ein immerwährender dynamischer Prozess und hat nichts mit verstaubten Paukstuben und mit Paukern von vorgestern zu tun! Schule kann einfach nur wunderbar sein, sie muss es nur erst selbst endlich begreifen. Denn: „Für das Leben lernen wir!“

Bis zum nächsten Mal und „Demokratie in Familie und Schule!“

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