METEO

El 7 de octubre de 2018 se formó la tormenta tropical Michael en el Caribe frente a Chetumal. El 20 de octubre se formó la tormenta tropical Willa frente a las costas de Michoacán. Desde su formación, ambos fueron pronosticados como incidiendo en tierra, Michael sobre la porción Oeste de Florida, Willa sobre la zona limítrofe entre Sinaloa y Nayarit, entre tres y cuatro días después de ser declarados tormenta tropical, ambos como huracanes mayores (categoría 3 o mayor) lo que eventualmente cumplieron.

Su recorrido total, en ambos casos con una fuerte componente hacia el Norte, entre este momento de adquisición de nombre y su incidencia a tierra también fue muy similar, alrededor de solo 1000 kilómetros, una distancia muy corta, en el contexto de ciclones tropicales, para desarrollarse. Y, sin embargo, vaya que lo hicieron; Michael alcanzó la categoría 4 tan solo 56 horas después de haber recibido su nombre, mientras que Willa alcanzó la categoría 5 en tan solo 42 horas.

En ambos casos las zonas de entrada tenían una configuración costera cóncava del lado derecho del huracán, donde se presentan las condiciones más severas; en el caso de Michael en la transición del extremo Oeste de Florida hacia su parte peninsular, en el caso de Willa en Nayarit en su curvatura litoral desde el frente de las Islas Marías hacia el extremo Norte de Bahía de Banderas (cerca de Punta Mita). Ambos sitios tenían una relativamente extensa plataforma continental, de más de 100 kilómetros de extensión.

Esta configuración costera y extensa plataforma continental indicaban una gran magnificación del efecto de marea de tormenta con su consiguiente inundación de aguas marinas tierra adentro. Esto además del enorme oleaje montado sobre este nivel del mar extraordinario, y por supuesto los fortísimos vientos y lluvias esperados desde Tampa hasta el límite Florida-Alabama en el caso de Michael, desde Bahía de Banderas hasta el límite Nayarit-Sinaloa en el caso de Willa. Al momento de su máxima intensidad, la extensión de los vientos de tormenta tropical en ambos casos era similares, 500 y 400 km respectivamente.

Pero también se presentaron diferencias importantes. Una vez que Michael alcanzó la categoría 4, a tan solo unos 200 km de distancia de su punto de incidencia en la costa, siguió intensificándose ligeramente hasta su entrada a tierra, momento en el que tenía vientos máximos sostenidos de unos 250 km/h, prácticamente en el umbral inferior de categoría 5. Por su lado, Willa, una vez que alcanzó su máxima intensidad, con vientos máximos sostenidos de 260 km/h, claramente categoría 5, y a solo unos 300 km de su punto eventual de incidencia en la costa, empezó a debilitarse gradualmente entrando a tierra con vientos máximos sostenidos de 195 km/h, un sólido categoría 3.

La diferencia en la destructividad de los vientos entre Michael y Willa al momento de incidencia es muy apreciable, al menos de 1.8X (más destructivos en Michael que en Willa). Pero quizá la mayor diferencia entre ambos es el grado de desarrollo humano directamente sobre la costa en el borde derecho del ojo. Mientras que en Florida se encontraban poblaciones formales como Panama City y Mexico Beach con densidades de hasta 400 pobladores por km2, afortunadamente en Nayarit (Teacapan, San Cayetano, Novillero, etc.) la concentración de infraestructura humana sujeta a daños era mucho menor, y la zona general era pantanosa con poca concentración directamente sobre el litoral.

Recuerde que, aunque el punto nominal de incidencia en tierra de Willa fue sobre el extremo Sur de Sinaloa (sobre Isla del Bosque), las condiciones más severas en el borde derecho de su ojo de 43 km de diámetro, se encontraba ya sobre territorio nayarita. Una diferencia final la hizo la orografía, muy manifiesta en Nayarit y prácticamente ausente en Florida.

Esto permitió a Michael sujetar a zonas 450 km tierra adentro a vientos de huracán, mientras que dichos vientos en Willa tuvieron una penetración de tan solo unos 150 km. En contraste, las lluvias de Willa se concentraron mucho más que las de Michael, sobre el anfiteatro de la vertiente marítima de la Sierra Madre Occidental, produciendo las inundaciones retardadas (con respecto al instante de incidencia) en los caudalosos ríos que bajan de la misma.

Si alguna lección nos llevamos de este par de casos similares, es que los daños ocurridos dependen de mucho más que la simple categoría de un huracán o de su intensidad de vientos máximos sostenidos.

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