DR

En Oriente Medio probablemente, aunque no lo quieran, se estén preparando otra vez para una gran guerra. El objetivo, evitar una crisis de petróleo en todo el mundo donde salgan perdiendo las corporaciones que lo controlan.

Desde Washington, los estrategas más sionistas que han tenido están moviendo sus fichas rápidamente. Hay 4 cosas en el tintero muy importantes que están por ocurrir: el desenlace del brutal y misterioso descuartizamiento del periodista crítico Jamal Khashoggi que está desestabilizando las relaciones internacionales, apuntando al aliado de EEUU, Arabia Saudí como culpable, más como lo denuncié desde el principio, ahora parece que el periodista tenía pruebas de las armas químicas prohibidas que la monarquía Saudí usa para matar gente en Yemen, con la anuencia estadounidense, y que por eso lo mataron; dos, la imposición en esta semana del segundo paquete de sanciones, las más asfixiantes de la historia contra Irán diseñadas en Washington para hundirlo, y la posible respuesta de Irán a tremenda presión; tres, el anuncio del llamado “acuerdo del siglo” preparado por los radicales de la Casa Blanca y el servicio de inteligencia israelí (Mossad), y con el que quieren llevar a los palestinos a una negociación donde los pongan contra la pared con una disfrazada paloma de la paz, para que reconozcan a Israel como un Estado y todo lo que se ha comido de los territorios palestinos con la expansión de sus asentamientos que violan la ley internacional, según la ONU; y cuatro, la sorprendente y fuerte exigencia de paz que hace el Pentágono a Arabia Saudí para que deje de masacrar gente en Yemen (más de 10 mil muertos), lo que puede indicar un giro de las políticas de influencia en todo el Oriente Medio. En este escenario tan complejo, aparece el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en Omán. Un viaje secreto y sorpresa para el mundo.

Omán es aliado de Irán, enemigo acérrimo de Israel. ¿Para qué quiere el primer ministro de Israel hablar con un aliado de sus enemigos? Además, llegó acompañado de los peces gordos de la inteligencia, seguridad y ejército de Israel. ¿Qué hacen todos estos en un país que no reconoce a Israel como Estado y que siempre guardaba la postura del mundo árabe de considerar espurio a Israel? Netanyahu no se invitó solo, sino que el rey de Omán, el sultán Qabus bin Said, lo invitó y lo trató como rey.

Una acción que retumba en toda la región, sobre todo en Irán, quien califica este evento como una traición al mundo musulmán, y a EE. UU. de estar detrás. Todo se está moviendo a una nueva correlación de fuerzas en Oriente Medio, donde se trastocan los intereses petroleros, las finanzas globales y la seguridad mundial, todo maquinado desde una red invisible corporativa que planea sin considerar jamás la vida de los pueblos.

La clave quizá está en Omán. EE. UU. amenazó con no dejar vender ni una sola gota de petróleo a Irán, para que se asfixie económicamente. Irán contestó que, si eso hace EE. UU., entonces no dejará que nadie venda petróleo ¿cómo? Cerrando el Estrecho de Hormuz, que es la entrada al Golfo Pérsico (más de la tercera parte del petróleo marítimo mundial); quizá poniendo minas a los barcos o atravesando sus fuerzas navales, por eso es por lo que la marina de EE. UU. está en alerta. El Estrecho es de unos cuantos kilómetros y controlado, de un lado, por Irán, y por el otro, adivine quién. Omán. ¿EE. UU. estará preparándose para ver cerrado el Estrecho y utilizar a Omán como llave? Si es así, habrá una gran guerra militar.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.