Por el alto nivel de violencia que hay en el territorio nacional, los bajos sueldos y el riesgo de perder la vida, a los jóvenes no interesará trabajar en cualquiera de las corporaciones policiacas, ni en el Ejército o la Marina. Para comprobar lo anterior bastaría una consulta nacional entre quienes tienen de 18 a 29 años, sean “ninis”, empleados con percepciones de dos salarios mínimos o trabajadores informales sin prestaciones sociales.

Por otra parte, los jóvenes –rebeldes por naturaleza- tienen animadversión a las autoridades del orden público, desconfían, y ven en ellas la personificación del autoritarismo, la violación de derechos humanos y la corrupción. Y cómo convencerlos de que no es así si son acciones que las caracterizan. Además, a diario se enteran de los enfrentamientos entre policías, soldados y marinos con integrantes del crimen organizado, que están mucho mejor armados, y de las muertes que dejan de uno y otro bando.

El 1 de enero de 2018 se publicó la queja de Jaime Rodríguez, gobernador de Nuevo León, en el sentido de que nadie quiere ser policía’’. “Tenemos 600 plazas de policías… ¿quién se avienta?, les pago el doble, ¿no?, el triple”, ofreció a jóvenes, de los que nadie levantó la mano. Van unos datos: el Consejo Nacional de Seguridad documentó que en 2017 murieron de manera violenta más de 500 policías estatales, municipales y federales; 181 ejecutados, 83 en enfrentamiento, 78 en accidente vehicular, 67 en emboscada, 37 al tratar de impedir robos, 29 por secuestro, 19 por caídas y accidentes diversos, 16 por suicidio, 12 por atender  una llamada de emergencia y ocho por causas desconocidas. El Estado de México ocupa el primer lugar en muertes de policías, 51, le siguen Chihuahua, 44, Guerrero, 39, Ciudad de México, 36, y Jalisco, 33.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía refieren que el 82% de los policías y agentes de tránsito en México, obtienen ingresos de dos y hasta cinco salarios mínimos de 88,36 pesos, y las remuneraciones de un soldado, de acuerdo a la Secretaría de Hacienda, son de 10 mil 953.9 pesos mensuales.

Hay información que revela que como en Sinaloa y Tamaulipas, gobiernos de otras entidades y municipios van a estados pobres y con rezago educativo como Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Puebla a reclutar jóvenes, tengan o no vocación, ya que cada de que se lanza una convocatoria para nuevos policías, nadie acude a ocuparlas y, de los pocos que asisten, solo unos cuantos pasan las pruebas de confianza. El plan de seguridad pública de Andrés Manuel López Obrador va por 50 mil jóvenes para que se incorporen al Ejército, Marina, policías federal, estatal y municipal.

CONVOCATORIA.– Ya como Presidente de la República, lanzará la convocatoria en la que ofrecerá mejores condiciones laborales, buen sueldo, prestaciones y seguridad social. Él mismo, pedirá “que nos ayuden los jóvenes” “para que entre todos serenemos al país”. Independientemente del número de interesados, falta saber de dónde va a salir el dinero para la capacitación, los uniformes, los vehículos y, lo más importante, el salario, que podrían ser el principal incentivo, pues los vigentes son muy bajos, y la causa de actos de corrupción.

NUMERARIA.– En los estados y municipios del país hay alrededor de 331 mil personas que trabajan como policías o agentes de tránsito, 271 mil 751 son hombres y 59mil 249 mujeres; 54.1 % tienen estudios de preparatoria, bachillerato o carrera técnica, 8.8% cuenta con estudios superiores, y 37% educación básica; el 45.8% de los hombres tiene más de 39 años, siete de cada 10  trabaja más de 48 horas a la semana y 17% son solteros: Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo  -julio 2017- del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

OPINIÓN.- Soy un convencido de que se requieren más elementos no solamente en el Ejército y la Marina sino también en todas las policías del país -opinó Miguel Ángel Mancera ex jefe de Gobierno de Ciudad de México y senador-, pero -para él- el reclutamiento de 50 mil jóvenes, debe estar acompañado de un plan integral para combatir la inseguridad, de otra forma, no se puede esperar que caigan los índices de delincuencia. Además –alertó- esa propuesta del presidente electo tendrá un alto costo.

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