Después de haber pasado por el lente de varios nombres importantes de la fotografía, Kim Kardashian West ha decidido confiarle a David LaChapelle la comunicación visual de los nuevos productos de su línea de maquillaje, KKW. A través de su cuenta de Instagram, Kim publicó las imágenes de su colección, marcadas por el particular universo del artista norteamericano.

Con una sólida carrera, inspirada en el realismo, el pop art y el hiperrealismo, David LaChapelle ha optado por ser un poco más discreto estos últimos años, a excepción de la portada del último disco de Travis Scott, Astroworld. Sin embargo, ahora está de vuelta con esta colaboración con Kim Kardashian. No es la primera vez que el fotógrafo trabaja con ella, ya que inmortalizó a la familia Kardashian para su tarjeta navideña 2013. 

El protegido de Andy Warhol continúa interesándose por las personalidades más destacadas de la cultura pop como Tupac ShakurAaliyahLady GagaKelis y Andre 3000Uma ThurmanHillary ClintonCameron DiazCoolio e incluso Björk, entre muchos otros. Conocido por sus decoraciones delirantes que combinan lo kitsch con el bling-bling y sus retoques contrastantes, el trabajo de David LaChapelle logra brindarnos imágenes con distintos niveles de comprensión, llenos de tristeza y melancolía que ponen en evidencia el carácter superficial de la vida contemporánea.

Su trabajo oscila entre la crítica y el elogio al consumismo. Sus imágenes de Kim Kardashian para promocionar sus nuevos productos de maquillaje, fortalecen su relación amor/odio con el capitalismo.

Mitad virgen, mitad sirena

La mujer de negocios, cuyo maquillaje metálico nos recuerda los 80, es presentada como una figura casi religiosa. Posa desnuda sobre un fondo azul que evoca su maquillaje y está rodeada por hombres musculosos y desnudos a quienes domina con sólo posar.

David LaChapelle retoma símbolos bíblicos (como el dedo índice apuntando al cielo, la paloma, etc) y presenta a su modelo como una especie de mártir cuya mirada está llena de brillantes lágrimas. De esta forma, el fotógrafo juega con la ambivalencia de la celebridad: detrás de esta iconografía religiosa, Kim Kardashian West continúa siendo una figura de fantasmas. Desnuda con el cabello largo que cubre sus senos, Kim se recuesta en las sábanas como si fuera una sirena.

A la vez comerciales y artísticas, cada imagen ha sido “likeada” miles de veces, prueba de su éxito. No cabe duda que Kim Kardashian West es una reina de la publicidad que sabe perfectamente combinar el arte contemporáneo y el marketing.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.