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Es indiscutible que hay que ayudar a la caravana de migrantes, porque no está comprobado que son criminales y si bien violan las leyes de migración al meterse como Juan en su casa, proporcionalmente es nuestro deber dejarlos pasar porque es exactamente lo que hemos estado haciendo como mexicanos en EEUU, saltarse la barda como si fuera nuestra casa, y lo mejor, usar a todos ellos; las remesas que nos mandan inyectaron el año pasado 28 mil 771 millones de dólares a nuestro México (nuestro petróleo nos dio menos, USD 20 mil  millones), y esto, ha pasado por decenas de años, que si le hago la cuenta, es una cifra astronómica.

¿Quiénes somos para impedirle a los centroamericanos que hagan lo mismo? Si lo impedimos somos viles: para los mexicanos sí se puede violar la ley de migración de EEUU pero para nadie más, nosotros sí les cerramos el paso.

Es indiscutible que se ayude a la caravana, porque además huyen de cosas igual o peores de lo que nuestros mexicanos huyen, la violencia y la pobreza en Honduras es avasalladora. Por ello, es positivo ayudar a los hermanos centroamericanos hacia el progreso, y que esta caravana logre su objetivo, más porque en la injusticia y pobreza de Latinoamérica, EEUU tiene cierta responsabilidad.

Lo que sí se puede cuestionar es la formación de la caravana, porque si alguien está usando el sufrimiento de los migrantes para conseguir otro fin, la caravana entonces es negativa, siniestra y de origen criminal.

Y aquí es deber del gobierno mexicano hacer una investigación profunda y preguntarse: ¿Por qué coincide con las elecciones más importantes de EEUU (se juega un cambio de gobierno)? ¿Por qué si tiene éxito mostraría el fracaso de la política de Donald Trump?

¿Cómo es posible que durante décadas los migrantes han hecho este trayecto pero nunca como hoy? ¿Cómo es que 7 mil migrantes coincidieron para vender o preparar sus cosas y partir al mismo tiempo? ¿Generación espontánea o alguien los organizó? Hechos: exactamente hace dos años, anunció 500 millones de dólares para ayudar a los migrantes, especialmente a los de Europa.

Exactamente hace cuatro meses, el Parlamento de Hungría aprobó una ley que mete a la cárcel a todo el que ayude a los migrantes, porque ese país ya no quiere más. A la ley le pusieron el nombre de “Stop… más el nombre de este señor” quien es como su enemigo por haber metido tanto migrante: “Stop Soros”.

Estoy hablando de George Soros, si bien uno de los filántropos más grandes del mundo, es el especulador financiero más despiadado, su riqueza la ha hecho por ser cruel, tal como yo se lo oí en unas declaraciones hace años al explicar que si no eres depredador para ganar y comerciar con el dinero, los otros te ganan; en 1992 hundió la Libra en el Reino Unido, para ganar riqueza a costa de la pobreza, imagínese su poder y voracidad. En Rusia no lo quieren ver.

Con tanto dinero creó una fundación que se llama “Open Society” de ayuda social. Donald Trump lo acusó de estar detrás de la caravana, pero como Trump es muy mentiroso, la hipótesis no ha prosperado.

No obstante, varios medios han publicado que la caravana ha sido auxiliada por “Pueblo sin fronteras” que recibe apoyo del “CARA Family Detention Pro Bono” formado por abogados y centros de refugiados que al parecer han sido financiados por “Open Society”, de Soros, quien recordemos es un férreo demócrata y enemigo de los republicanos como Trump. ¿No debería estar la PGR y la Inteligencia de México haciendo estas preguntas?

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