La cinta Halloween de John Carpenter es considerada por muchos como una cinta de culto dentro del género de terror pero, ¿en verdad lo es? Todo dependerá de los gustos y las experiencias personales con el cine, especialmente con el de terror.

En realidad, se trata de un género sumamente complicado que siempre se mantiene sobre una línea muy delgada entre el miedo, el suspenso y lo ridículo. Hay cintas que mezclan un poco de todo, sobre todo las que se crearon en la década de los 70 en Hollywood y algunos países de Europa como Italia. Sin embargo, hay otras que sólo se inclinan por un lado y aquí es donde pueden fallar de una manera miserable en el intento.

En 1978, Carpenter hizo de Halloween un clásico al poner cada uno de los elementos indispensables de una película hollywoodense: está la gracia en algunos diálogos, la inesperada sorpresa del asesino, la chica que logra huir no sin antes haber sufrido, algunas escenas de “acción” y la incertidumbre de qué es lo que va a suceder con el objeto de miedo. Esto hizo de la película todo un éxito e incluso puso a Jamie Lee Curtis en el mapa. También debemos considerar que si la cinta logró buenos números, es porque salió en los 70, una década de experimentación pura y en la que las audiencias estaban dispuestas a probar nuevas cosas. La prueba se encuentra con El exorcista de 1973…

Ahora, a 18 años de haber entrado al siglo XXI, las cosas son muy distintas. La tecnología sirve como pieza clave para la producción de cintas taquilleras, las audiencias ya no consumen ni esperan –literal– de la misma forma las películas, la forma de promocionar ha cambiado, pero sobre todo, hay más y más propuestas dentro de un mismo género, tantas, que han llegado a saturar al público con franquicias largas que, por alguna u otra razón, permanecen. Y esto es a lo que se enfrentó la última secuela de Halloween, la cual salió en conmemoración del 40 aniversario de esa primera cinta en la que conocimos a Laurie Strode y Michael Myers.

Dirigida por David Gordon Green, Halloween nos presenta de nueva cuenta a uno de los asesinos seriales ficticios más populares en la historia del cine y a la única víctima que sobrevivió, Laurie. Mientras Myers estuvo en diversas prisiones de alta seguridad e instituciones de salud mental por tantos años, planeando su regreso, Laurie prácticamente se hundió en la paranoia y la idea de vengarse. Con esto, adquiere cualidades propias de un sureño amante de las armas e insistente con la idea de que algún día, su objeto de odio, por no decir estudio, aparecerá y se tendrá que defender: aprende a disparar, a pelear, construye una casa que parece una fortaleza, hay un sótano secreto con todo un arsenal.

En el momento cumbre de la película, Laurie se debe enfrentar con Myers, pero falla en el intento. El miedo y la frustración del pasado la paralizan y en varias ocasiones, parece que el mal va a triunfar; sin embargo, estamos hablando de una franquicia, así que esta vez –por cuarta o quinta vez–, el bien triunfa y Laurie junto a su hija y nieta salen triunfantes de una masacre que terminó con la mitad del pueblo durante la noche de Halloween.

Básicamente, Halloween no tiene nada nuevo, pero dudamos que de eso se haya tratado la cinta.Cuando anunciaron la producción de la película, llegaron a nuestra mente todos esos remakes y secuelas terribles que sólo lograron alejar a las nuevas generaciones de la historia original. Esta vez no será así y Halloween puede tener un respiro en pleno siglo XXI dentro de las muchas vertientes del género de terror. ¿Cuál es? La película de terror que te mantiene en suspenso, a veces te causa gracia, pero de ninguna manera da miedo. Y está bien, para eso están otras historias y otros realizadores más independientes que comprenden este tipo de cine como una metáfora y no como un mero entretenimiento.

De este modo, la Halloween de ahora con Laurie en un estilo Sarah Connor y un Myers viejo pero cada vez más despiadado, rinde tributo a su primera versión con la inclusión de, precisamente, los personajes originales, las clásicas escenas de casas solitarias y oscuras, la aterradora máscara, el cuchillo, el martillo, la sangre y los diálogos que hasta cierto punto son graciosos. Y con esto vamos al segundo punto: no sólo rinde tributo, sino también se burla de ella con una sutil exageración de las cosas que antes eran totalmente innovadoras, pero que ahora resultan, a veces, completamente innecesarias.

Por acá les dejamos la entrevista que realizamos a David Gordon Green, director de Halloween sobre su relación “personal” con la primera cinta de la franquicia, sus miedos más íntimos y las dificultades de traer de vuelta una historia que salió hace 40 años:

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