KIM

Valeria, con tan sólo 12 años y habitante del Estado de México, comenzaba su juventud y cursaba primero de secundaria…hoy es una muerta más, víctima de feminicidio.

Los monstruos de Ecatepec detallaban con singular cinismo la forma en la que mataron a sinnúmero de mujeres de todas las edades y, sobre todo, el desprecio por el género femenino.

Tan sólo en 2018, en el Estado de México se incrementaron en un 40 por ciento los feminicidios.

Delincuencia común, homicidios y violencia existió, existe y existirá como condición de la mente desequilibrada de algunos individuos; el tema alarmante es el incremento, en nuestro país las cifras suben como la espuma.

¿Por qué en México es más común el feminicidio? ¿Por qué tenemos mayor descomposición del tejido social que muchos países menos favorecidos? ¿Cuál es nuestra falla cultural y social?

Nos creemos la segunda mejor economía de América Latina, los niveles de bienestar son superiores a cualquier país de Centroamérica, pero somos el número uno en feminicidios en la región.

Con cifras de apenas 2016 (hay que considerar que se incrementó notablemente en 2017 y 2018), México es el primer lugar de asesinatos contra mujeres con dos 813 casos documentados, Honduras tiene 466 casos, El Salvador 349, Argentina con 254 y Guatemala con 211.

En 2018 (con cierre al 31 de julio), se han contabilizado tres mil 905 muertes de mujeres, 10 mil abusos sexuales, seis mil violaciones y las cifras siguen subiendo cada siete segundos.

Otras ocho mil 500 mujeres están desaparecidas, tal vez muertas, tal vez prostituidas y es más probable que las encuentren sus familiares a nuestro incompetente sistema judicial. Un estado permisivo a todas las modalidades de delincuencia, el cáncer crece frente a sus narices.

A nivel mundial, de acuerdo con la ONU, una de cada diez mujeres sufre maltratos en la vida por su condición de género. ¿En México? Siete de cada diez. Somos el segundo lugar en turismo sexual y de los primeros en pornografía infantil.

Tenemos un sistema de justicia podrido donde la impunidad permite que cualquiera cometa delitos sin ningún temor a las autoridades, un sistema machista que sigue considerando que las mujeres somos un adorno u objeto creado para su placer, donde la ley del más fuerte sigue imponiéndose, en síntesis un vulgar país de salvajes.

De acuerdo con la última encuesta de INEGI, el 75 por ciento de la población mayor a 18 años considera inseguro vivir en su localidad.  Ayer fue Valeria, mañana podrá ser usted, su hija o yo y solo seremos un número más en este mar de impunidad, en una semana darán “carpetazo” a nuestro homicidio como uno más…

@kimarmengol

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