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Se cumplen 17 años del atentado de las torres gemelas de Nueva York. Pero no vamos a hablar de eso, sino de lo que pasó al siguiente mes. En esta semana, hace 17 años, comenzó una nueva era para el mundo: la guerra contra el terrorismo. El 7 de octubre de 2001, George Bush decidió hacer “justicia” de los 3000 muertos del 11-S invadiendo Afganistán y declarándole la guerra al terrorismo.

17 años después, ni frenó el terrorismo, ni salvó Afganistán, por el contrario, el terrorismo se extendió brutalmente por todo Oriente Medio, y esos 3000 muertos en Nueva York, le costaron a la humanidad más de 2 millones de vidas que siguen creciendo, justo este 7 de octubre pasado, un atentado en Afganistán voló en pedazos a más de una decena de policías, en una escena que se repite casi todos los días en ese país, que lejos de mejorar, a partir de la invasión a la “americana” todo se empeoró, la educación, el empleo, el número de desplazados, y el número de muertos.

¿Quién es el vencedor de la guerra? EE. UU. llegó a Afganistán para derrotar al grupo Talibán y capturar a los líderes de Al-Qaeda. 17 años después, si bien “mataron” a Osama Bin Laden, Al-Qaeda se extendió a Irak y Siria, apareció Al-Nusra y Daesh (ISIS), y el mundo en estos años ha visto las peores imágenes de salvajismo. Además de que, en Afganistán, el 40% de territorio que controlaban los talibanes en 2001, creció ahora al 70%. ¿Quién ganó? Si EE. UU. se equivocó y perdió, que error tan cruel.

En este aniversario 17, permítaseme plantear esta hipótesis que podría ser aún más cruel. Se dice que EE. UU. perdió la guerra en Afganistán, de hecho, hay muchos opositores estadounidenses que quieren que su Ejército ya regrese a casa, no más muertos y no más gastos, su aventura ha costado un billón de dólares. Pero si nos fijamos en las tropas y equipo que usó EE. UU. para invadir Afganistán, es en realidad una mínima parte de su Ejército: alrededor de los 30 mil soldados, y luego descendieron a 8 mil, y así han crecido y decrecido, pero son cantidades muy inferiores para invadir y controlar de verdad a un país.

¿Hay la posibilidad de que el objetivo no fuese jamás los Talibán, ni Al Qaeda, sino el millonario negocio del opio, y que nunca haya sido instalar la seguridad y democracia en Afganistán…? ¿Provocar que siempre haya violencia… que nadie gane… que el terrorismo, la insurgencia y el gobierno de Afganistán siempre estén en el mismo nivel, para garantizar que siempre haya violencia e inestabilidad y así se pueda uno aprovechar de las riquezas del país? La pregunta vale la pena hacerse porque muchas cosas son muy extrañas.

EE. UU. que siempre calcula inteligentemente todo, que nunca da un paso si no asegura el negocio, ¿cómo puede ser posible que tenga 17 años de error? ¿Y que su error le haya costado un billón de dólares y siga perdiendo? ¿Acaso el negocio del opio de miles de millones de dólares no podría utilizarse para financiar guerras subsidiarias, movimientos rebeldes, terrorismo, sin pasar por la auditoría del Congreso, es decir dinero negro, sin tener que declararlo públicamente, para así usarlo en todas las operaciones secretas, siendo éste uno de los principales objetivos…? Y es que mire usted, el mismo Donald Trump en campaña prometió retirar las tropas de Afganistán, criticando a sus antecesores, pero ahora está peor, parece que ya lo convencieron. ¿Cómo entender que EE. UU. perdió un billón de dólares, la vida de muchos de sus soldados y ahora quiere gastar más dinero ahí y enviar más tropas a Afganistán? ¿Quieren perder más dinero?

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