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El Banco Mundial utilizó la expresión “cisne negro” cuando se gestaba el derrumbe del sistema financiero hace una década. Ahora lo ha recuperado para explicar por qué América Latina no crece, dirigiendose a un cataclismo histórico. El crecimiento anual de la región será un anémico 0,6%, medio punto más bajo que en 2017 y lejos del 1,7% que proyectó en junio. Varios son los factores:

El giro inesperado en Argentina –que se contraerá un 2,5% este año–, la desaceleración en Brasil –que crecerá solo un 1,2% en año electoral–, el deterioro de la ya de por sí crítica situación en Venezuela –que se contraerá un 18,5%– y un empeoramiento generalizado del entorno externo, con una consecuente disminución de las ventas al exterior. Así, las economías sudamericanas se contraerán una décima y arrastrarán a la baja al conjunto latinoamericano. Si se excluye el ya habitual efecto lastre de Venezuela, crecerían un 1,2%.

El mayor obstáculo al crecimiento es la normalización de la política monetaria en EE UU, que ya está provocando una “drástica reversión” en los flujos de capital que entran en la región. La subida del precio del dinero hace que las inversiones a tipo fijo en EE UU sean mucho más atractivas y se añade a la fortaleza del dólar –la moneda de referencia en lo cruces de toda la región latinoamericana–, que está obligando a algunos bancos centrales de países emergentes a salir a “defender” sus divisas y elevando aún más los costos de la deuda.

El informe hace referencia a la “precaria” situación fiscal de la región; 29 de los 32 países tendrán un balance fiscal negativo. La deuda pública, añade, superó el 60% del producto interior bruto y hay seis países donde está por encima del 80%.

Esta suma de factores provocará, en definitiva, que el crecimiento de la región sea finalmente más bajo de lo pronosticado este 2018.

Un factor positivo para la región es China y la recuperación del precio de las materias primas, lo que explica que Colombia crezca un 2,7%. Perú lo hará un 3,9% y Chile un 4%.

La solidez de la economía estadounidense ejerce, por el contrario, de sustento. Especialmente en Centroamérica y, sobre todo, en México, un país muy interconectado con la primera potencia mundial y que se expandirá a un ritmo estable del 2,3%. Los técnicos, sin embargo, siguen viendo la cifra mexicana “por debajo de su potencial”.

A decir del Banco Mundial, la región no tiene más remedio que aumentar el ritmo del ajuste fiscal para garantizar las sostenibilidad de la deuda en el corto y mediano plazo, especialmente si la entrada neta de capital sigue cayendo. Por ello, es importante entender la naturaleza de los riesgos para predecir sus efectos y definir una respuesta que los mitigue. De esta forma, sin conocer los riesgos, la economía entrará en derrumbe importante. En ese escenario, el peor de todos, todo resultaría impredecible.

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