KIM

Con la aparición de las redes sociales (comenzando con aquellos primitivos correos electrónicos) se acortaron las distancias, la inmediatez rompió las fronteras y podemos localizar amistades y familiares fuera de nuestro radar.

En situaciones más ¿extrañas? entablamos vínculos con perfectos desconocidos y asumimos familiaridad con extraños, verificamos nuestra valía dependiendo de los “likes” y hasta imaginamos intimidad donde no existe.

Dicen por ahí que las redes sociales nos acercan de los lejanos y nos alejan de los cercanos, nada más cierto.

¿Cuántas veces no contestas a una persona por mensaje inmediatamente y a una que tienes enfrente llevas ignorándola por horas? Estamos más preocupados por mantener nuestra reputación con nuestros “amigos” en redes y mensajes instantáneos que con nuestra propia familia.

¿Acaso no te has sentido cada vez más solo en la realidad que en lo virtual? Lo virtual no deja de ser algo irreal, por lo que todo lo que se presenta en esos espacios tiene tintes de una realidad inexistente y frágil.

Si por un momento nuestros dispositivos electrónicos colapsaran, nos veríamos obligados a volver a lo básico. Salir al mundo, olerlo, sentirlo, vibrarlos y disfrútalo. Suena terrible ¿no?

Lo más triste es muchos integrantes de las nuevas generaciones no han disfrutado y probablemente nunca visitarán un parque, nunca disfrutarán de unas vacaciones y mucho menos podrán disfrutar del mundo más allá de una pantalla.

Podría ser momento de dosificar – como adictos – nuestro mundo virtual donde importa más parecer que ser y valorar lo que existe y se puede sentir y vivir.

Confesaré que en la vida a través de las redes soy una perfecta neurótica, me parece una ofensa si no me contestan el WhatsApp en el momento que leyeron mi mensaje, me enfada cuando “la persona” ignora mis publicaciones, siento que tengo la obligación (compulsión) de contestarle a quien me manda WhatsApps aunque me importen un comino.

¿Será hora de rehabilitarnos y aprender a vivir más allá de lo virtual?

@kimarmengol

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