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El mundo se enfrenta a un reto muy grande: los que quieren cambiar su orden. ¿Pero estará bien? No lo sabemos porque finalmente la actual organización mundial no es justa, el abismo entre riqueza y pobreza es de terror, la violencia no se detiene, y la contaminación avanza cada vez más.

Así que un cambio, quizá esté bien, pero lo que, sí estamos seguros, es que ese cambio jamás podría ser en nombre y a nombre del beneficio propio, del egoísmo y del abuso de poder de un solo país, el mundo así se convertiría en una sucursal del opresor. Y todo parece indicar que el presidente Donald Trump, pretende justo eso: el nuevo orden mundial bajo su bota y decisión. Es lo que dejó claro esta semana frente a la Asamblea General de las Naciones Unidas, a quien prácticamente le fue a declarar la guerra al decir que no cree en el multilateralismo, en un foro que su esencia es el multilateralismo.

“Las organizaciones internacionales y la soberanía nacional no son compatibles”, confirmó el asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton. La creencia de Trump es que solo el unilateralismo es el método para proteger EE. UU., sin prever que lo llevará a la enemistad y aislamiento total, y a una guerra por imponer su poder, sanción y razón unilateralmente en el mundo. Algo demasiado peligroso.

No podemos olvidar las lecciones de la historia que nos han enseñado que los discursos de unilateralismo y proteccionismo han traído las peores guerras, ahí está Hitler y la Segunda Guerra Mundial, un Hitler que decía que el acuerdo con las naciones del mundo, era el peor acuerdo firmado por Alemania, refiriéndose al Tratado de Versalles en 1919.

La sed de ser el mejor, más grande y poderoso, de imponer la ley universal, llevó a la mortandad más grande de la historia moderna con esa guerra mundial, y lo preocupante es que los discursos del presidente pelirrojo y del nazi del bigote corto, se parecen demasiado. “Solo en nuestras manos está el destino de Alemania. Solo si elevamos a nuestro pueblo alemán a través de su propio trabajo, su propia industria, determinación, audacia y perseverancia, solamente así Alemania será grande de nuevo”, dijo el Adolf Hitler en uno de sus discursos.

“Nosotros, los ciudadanos de EE. UU., estamos unidos ahora en un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país y restaurar su promesa para toda nuestra gente. Juntos, determinaremos el rumbo de los Estados Unidos y del mundo en los años que vienen”, repite Donald Trump, diciendo que el acuerdo nuclear con Irán por la paz mundial firmado con todas las potencias del mundo era el peor de la historia, y por eso lo rompió.

En vista de todo esto, nos debemos plantear si estamos en el umbral de un nuevo orden, una nueva organización, que destruya los acuerdos internacionales para imponer la ley de la jungla, donde el más poderoso es el que tiene la razón y el derecho, sin importar lo multilateral, lo integral, la unidad del mundo en una voz llena de color, que es eso aunque sea cursi, lo que se persiguió después de la Segunda Guerra Mundial, como la única esperanza de que no regresara la muerte de millones en esa devastadora guerra.

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