Por: Allie Ann

Ayer se cumplió un año del terremoto que sacudió la Ciudad de México, Puebla, Estado de México y Morelos a las 13:14 horas del 19 de septiembre de 2017. El movimiento con una magnitud de 7.1 grados derribó edificios, otros los fracturó y algunos más los dejó a punto de convertirse en polvo. Además cobró más de 350 vidas. El país respiraba tristeza y dolor, pero también solidaridad.

En menos de una hora, los pobladores ya estaban en los lugares más afectados, ofreciendo herramientas y sus manos para rescatar a las personas que estaban atrapadas en los escombros, dando comida, cargando víveres, ofreciendo sus casas como almacenes. A donde sea que voltearas encontrabas algún tipo de ayuda.

Los Topos no brillaron por su ausencia, al poco rato de lo fatídicos hechos, ellos ya estaban en las zonas de desastre para comenzar con las labores de rescate, eso sin importar que tras el terremoto del 7 de septiembre en Oaxaca también estuvieron trabajando, y continuaban algunas de sus brigadas de rescate en aquella zona.

DURANTE SEPTIEMBRE Y OCTUBRE DE AQUEL AÑO, LOS TOPOS NO DESCANSARON.

Esta organización no gubernamental es conocida internacionalmente desde el terremoto del 85 en la Ciudad de México por sus labores de rescate. Desde entonces han ayudado en países como Haití, Indonesia, Nepal, y por supuesto, en diferentes estados de México.

Como es bien sabido, la organización se mantiene de donativos, muchos de ellos provienen de empresas privadas que “prefieren mantenerse en el anonimato”, dijo en entrevista para Muy Interesante México Fernando Álvarez, miembro de los Topos.

Pero, ¿quién llega a ser un Topo?, o ¿qué hay detrás de estas personas que ayudan en situaciones de desastres naturales?

Así se llega a ser parte de los Topos

“YO CREO QUE LOS MEXICANOS TENEMOS ESE DON DE QUERER AYUDAR, PORQUE HEMOS IDO A MUCHOS PAÍSES Y TODOS LOS MEXICANOS SON DE ESE TIPO. ES ALGO QUE NOS CARACTERIZA”, MARIO NORBERTO, INTEGRANTE DE LOS TOPOS.

Después de que Mario Norberto platicó que tras ver cómo recibían entrenamiento perros en una brigada de los Topos en 1991 y aprender cómo educar a uno, le siguieron aprender otras disciplinas como rápel o tirolesa. Norberto se dio cuenta que estas actividades “se convertían en una labor bonita, porque eran para ayudar”.

Para pertenecer a los Topos no solo se necesitan ganas, también de fundamentos teóricos y prácticos: todos los miembros de la organización deben de pasar por un proceso de capacitación.

Para entrar a los Topos hay que seguir los pasos que marca la convocatoria que cada año se lanza en diciembre. La capacitación dura hasta tres años. Comienza en enero, y cada domingo de 9 a 15 horas los aspirantes deben darse cita en las instalaciones que se les indique –siempre cambian, pues los lugares son prestados–. El más centro de capacitación más grande lo tienen en Morelos para el nivel más avanzado, donde simulan un lugar de desastre.

Existen tres niveles de capacitación: básico, intermedio y especialidad. Fernando Álvarez dijo que la preparación incluye combate y prevención, combate de incendios, rápel, cabuyería, primeros auxilios, protección civil, entrenamiento de unidades caninas (K9), especialidad en estructuras colapsadas, demolición, uso de herramientas, y trajes autónomos.

LOS TOPOS HOY CUENTAN CON 50 MIEMBROS OPERATIVOS, 40 EN RESERVA Y 5 UNIDADES CANINAS.

No todos los aspirantes logran llegar al final, algunos desertan. Los miembros que logran serlo se dividen en una parte operativa y otra administrativa: “no todos tienen las mismas aptitudes, pero sí la misma preparación”, apuntó Álvarez. “Todos deben de tener por lo menos los niveles básico e intermedio, la especialidad es solo si quieres tomarla”, señaló Norberto.

Todos los integrantes de los Topos –operativos y administrativos–, sin excepción, saben de teoría y práctica en caso de un siniestro.

“Desde la formación hasta la operación en campo se apegan a normas internacionales como el organismo de INSARAG –grupo asesor internacional de operaciones de búsqueda y rescate. Pertenecen más de 80 países a esta red, la cual forma parte de las Naciones Unidas–“, agregó Ivan Barrientos, integrante de los Topos.

SER UN TOPO NO ES UN TRABAJO, ELLOS SON VOLUNTARIOS.

Ser un Topo no es un trabajo, ellos son voluntarios; incluso compran su propio uniforme y equipo de trabajo, pues las donaciones las ocupan para capacitaciones y herramientas. Con el fin de que las personas que no lo vean como una forma de lucro, los integrantes deben de tener por lo menos bachillerato. Los Topos son personas que tienen empleos estables, pero que persiguen un mismo objetivo ante siniestros: ayudar.

“COMO VOLUNTARIOS TENEMOS LA RESPONSABILIDAD DE PERTENECER A LA BRIGADA, PREPARARNOS Y ESTAR ACTIVOS PARA CUALQUIER EMERGENCIA”, ENFATIZÓ IVAN BARRIENTOS.

Los Topos realizan tres encuentros de hasta tres días durante todo el año con el fin de refrescar conocimientos y mantener la sinergia entre sus integrantes.

Las experiencias que marcaron a los Topos el 19S

Los Topos han visto cara a cara situaciones fuertes, entre derrumbes, llantos y cuerpos sin vida, pero eso no significa que cada siniestro no vean algo diferente o que incluso les afecte personalmente.

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Foto: Zoir Galván

El 19S Ivan Barrientos estaba en Saratoga, una zona por donde su mamá trabaja y por donde en aquel momento reportaron a una persona que estaba entre los escombros de un edificio con las características de su madre. Describe que fueron momentos de angustia porque nunca crees estar en esa situación; sin embargo, la persona atrapada no era su mamá: “respiré”, agregó tras contar su anécdota.

“El año pasada la población reaccionó rápido, comenzaron a unirse rápido, no como en el 85”, dijo Álvarez cuando se le cuestionó que fue lo que más le había sorprendido del terremoto de 2017 en la Ciudad de México.

Norberto vio un cambio de mentalidad de los jóvenes, quienes antes tomaban todo con calma, pero ahora ya entienden por qué sus familiares más grandes reaccionaban con tal nerviosismo ante un evento de este tipo.

Foto: Pablo Ci
Foto: Pablo Ci

Agregó que una de las situaciones que le impresionó en particular fue cuando acudieron a revisar un edificio en la zona de División del Norte y Mancera y una señora les platicó que previo al terremoto le estaba sacando un video a su perro en el balcón de su departamento en un octavo piso. Al iniciar el movimiento telúrico vio cómo caían edificios en la ciudad. Se quedó viendo todo el desastre y vio cómo en uno de los edificios que se derrumbó, una señora cayó parada y llena de polvo.

MARIO NORBERTO DIJO QUE EN CUANTO A LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD, ELLOS RECOMIENDAN LO QUE HAN VISTO QUE DISMINUYE EL RIEGO, PERO “NADA ESTÁ ESCRITO. NO HAY GARANTÍA”.

Los Topos siguen protocolos internacionales, mismos que les han permitido trabajar con equipos de otros países. Señalaron que están bien preparados para atender los desastres que deje un siniestro y que están a la altura de brigadas extranjeras, pero que de lo único que carecen es de la tecnología con la que otros equipos cuentan.

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