Por: Allie Ann

La tierra tembló el 19 de septiembre de 2017. Su furia dejó 369 muertos, damnificados y un recuerdo colectivo que causa pánico al escuchar la alerta sísmica. Estas imágenes  y crónica son un homenaje a quienes se unieron para apoyar a las víctimas del terremoto del 19/s.

El terremoto que unió a los mexicanos

Eran las 13:14 horas cuando la tierra tembló. El estruendoso movimiento dejó edificios caídos y 369 fallecidos. No sólo sacudió la zona centrosur de México, también el sentir de sus pobladores. Sabían que pudieron ser ellos; que reaccionar un segundo más tarde o un movimiento distinto hubieran marcado la diferencia entre la vida y la muerte.

Tras la nube de polvo que terminaba de dispersarse, se pudo ver la catástrofe. No hubo diferencia de clase social ni edad. En un instante los mexicanos se dividieron en dos: los que estaban bajo los escombros y quienes no. Sus rostros expresaban un sentimiento: miedo. Su cuerpo reaccionaba de la misma forma: ayudando al necesitado.

Personas de todas las edades se reunieron a ayudar; el uso de cubrebocas fue indispensable por la cantidad de polvo y a la posible existencia de gases tóxicos en la zona. / Foto: Luis Arango

En ese momento Luis Arango apenas podía pensar en dos cosas: tranquilizar a la gente que tenía a su cargo, y en su pequeño hijo, Lorenzo, de casi dos años de edad que estaba en la guardería. Luis había dirigido a su equipo desde las ocho de la mañana a la colonia Roma, para grabar los promocionales de un banco. A la hora que ocurrió el terremoto del 19 de septiembre de 2017, estaban a punto de marcharse a su estudio en la colonia vecina, la Condesa, pero la sacudida los sorprendió.

Llamó a su mamá, que se iría de viaje al extranjero, y se comunicó con la madre de su hijo; todos a salvo. El escenario era catastrófico: señoras llorando, gente corriendo, personas sin poder mantenerse de pie, otros más con mascota en mano o en plena crisis. El ruido de un transformador cayendo se escuchaba a lo lejos, frente a él, los restos de lo que había sido un inmueble.

No solamente se ayudó a personas. Este perro fue rescatado en el derrumbe de la Av. Gabriel Mancera. / Foto: Luis Arango

Caminó junto a su equipo para intentar llegar al estudio. Un escalofrío recorrió sus piernas al dar vuelta en una esquina y mirar lo que fue del edificio marcado con el número 286, de la calle Álvaro Obregón. No había cercos ni vigilancia, sólo una nube de polvo cediendo y algunos autos transitando al lado de una enorme pila de cascajo. Todo lo que quedó tras el terremoto de 7.1 grados. Su instinto fotográfico le hizo sacar su cámara y comenzar a documentar lo que ocurría. Uno, dos, tres tiros. El número de fotografías iba en aumento conforme avanzaba por la ciudad.

Llegó a su estudio ya con algunas imágenes en su equipo de fotografía, y al constatar que las instalaciones y sus trabajadores estaban bien, decidió seguir con lo que le apasiona en la vida: capturar momentos. Sin embargo, en esta ocasión un sentimiento de tristeza lo invadía conforme registraba los hechos. Entre cada toma, ayudaba moviendo piedras o en lo que se necesitara.

Una cadena humana sacaba de mano en mano pequeñas piedras de los edificios derrumbados. / Foto: Luis Arango

Las vialidades eran irreconocibles

Medellín, Viaducto, Gabriel Mancera son algunas de las vialidades que Luis recorrió cámara en mano. En esta última una escena lo marcó: un grupo de gente sacando a alguien de entre los escombros. No supo si la persona estaba con vida o no y no quiso averiguarlo. Capturó una imagen que decidió guardar en su archivo personal y no publicarla.

“SABÍA QUE HABÍA GENTE AHÍ, SABÍA QUE SE ESTABA LUCHANDO POR VIDAS, SABÍA QUE LOS MINUTOS CORRÍAN Y ERAN SUPERIMPORTANTES, PERO FUE LA PRIMERA IMAGEN QUE YO TOMÉ DEL RESCATE DE UN CUERPO”, REMEMORA TRAS CASI UN AÑO DE QUE OCURRIÓ EL TERREMOTO.

Esa fotografía fue una de las más de 500 instantáneas que tomó durante las casi 12 horas de recorrido por las calles de una devastada Ciudad de México, pero cuyos habitantes se mostraron con más fuerza que nunca. La CDMX cayó, pero sus ciudadanos no.

“AL FINAL DEL DÍA SOY FOTÓGRAFO Y ME DEDICO A HACER UNA DOCUMENTACIÓN DE SUCESOS, LLÁMESE PUBLICITARIO O, EN ESTE CASO, DE UNA DESGRACIA, FUE MUY COMPLICADO PARA MÍ. NUNCA EN LA VIDA HABÍA SENTIDO QUE ALGO QUE ME APASIONA TANTO ME PUSIERA TAN TRISTE”, ASEGURA AL RECORDAR CON NOSTALGIA ESA JORNADA.

Edificio marcado con el número 286, de la calle Álvaro Obregón, fue uno de las grandes tragedias que dejó este terremoto. / Foto: Luis Arango

19/S. El día que nos reencontramos

Aunque algunas imágenes se publicaron en aquel entonces, a principios de este año comenzó a idear el proyecto “19/S. El día que nos reencontramos”, el cual consta de tres pilares. El primero de ellos es una exposición de 38 fotografías que estará abierta al público durante un mes sobre avenida Reforma, y cuenta con obras tanto de Luis como de sus colegas Fernando Ramírez, Héctor Tapia y Gabriel Mendoza, además de instantáneas de colaboradores de la agencia Cuartoscuro.

Dicha firma también publicará una revista de edición especial con imágenes de fotógrafos profesionales y de la población civil. Para recolectarlas y elegirlas, lanzaron una convocatoria en donde los ciudadanos mandaron sus imágenes que tomaron el 19 de septiembre, en las que se veía reflejada la solidaridad tras el terremoto, sin importar el tipo de dispositivo usado.

El tercer pilar de este proyecto es un documental, con duración de una hora, creado por la casa productora Pinhole, de la cual Luis es director. Esta pieza testimonial tiene como base las historias de distintos personajes, que van desde bomberos hasta voluntarios, y que se entrelazan en un único fin: ayudar hombro a hombro a un desconocido.

“Somos personas que vivimos en una comunidad, pero a veces se nos olvida saludar a nuestro vecino o a alguien más por el ajetreo que tenemos, y lo entiendo, porque somos una ciudad enorme y tenemos muchas presiones. Pero el 19 de septiembre nos volvimos a unir”, asegura este fotógrafo de 35 años.

Este proyecto –describe Luis– tiene como fin ser un homenaje para todas las personas que se solidarizaron con los damnificados, una manera de ‘tocar las fibras’ más sensibles de los mexicanos para que cambien su punto de vista hacia las tragedias y aprendan de ellas.

Las fotografías que se encuentran en la crónica son algunas de las que Luis Arango tomó aquel día. Decidió manipularlas a blanco y negro tanto por gusto personal, como porque consideró que no podía haber tanto color en una desgracia.

“CREO QUE EL 19 DE SEPTIEMBRE FUE AMOR. POCO A POCO SE NOS FUE ACABANDO, PERO EN ESE MOMENTO FUE UN AMOR DESMEDIDO POR TODOS”, REFLEXIONA.

Por ello, busca que ese sentimiento y solidaridad que logró captar con su cámara, sean un recuerdo constante de cómo debemos tratarnos en cada momento, no sólo tras una tragedia como la del año pasado.

Algunos edificios sólo sufrieron grietas en el exterior o pequeños daños, mientras que otros colapsaron debido a la intensidad del sismo. / Foto: Luis Arango

Un hombre sacó de un supermercado un montacargas lleno de garrafones para mojar trapos y evitar un posible incendio por una fuga en una pipa de gas. / Foto: Luis Arango
El puño levantado fue una forma de pedir silencio para escuchar algún posible ruido de un sobreviviente bajo los escombros. / Foto: Luis Arango

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