Por: Allie Ann

Desde que el Viagra demostró a la industria farmacéutica que las insatisfacciones sexuales podían ser medicalizadas y comercializadas, las compañías buscaron convertir a las mujeres en pacientes consumidores con problemas sexuales. La flibanserina o también llamada “viagra femenina” es un medicamento cuyo uso ha resultado polémico desde un inicio.  Su objetivo, alargar la libido en las mujeres.

Este medicamento vuelve a ser noticia, tres años después de que fuera aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. Poco después de que Addyi ––nombre comercial––saliera al mercado en 2015, la empresa matriz de la droga se sumió en un escándalo, lo que afectó la comercialización de la pastilla. El alto costo y la preocupación por los efectos secundarios afectó su compra, y las ventas de la medicación nunca despegaron como se esperaba.

En la actualidad, la comunidad médica no se pone de acuerdo en si en verdad tiene algún beneficio a corto plazo en el plano erótico. Ahora, los fabricantes de Addyi reintrodujeron la droga en el mercado, con un nuevo ángulo: está disponible por teléfono, y a la mitad de su precio original.Pero el medicamento no está exento de controversia: los requisitos para tomarla son estrictos, y algunos expertos se preguntan si la afección ––enfermedad que se padece en una determinada parte del organismo––para la que se diseñó es real.

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Por su parte, la doctora Leonore Tiefer, profesora de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York, una de sus detractoras, comentó en una publicación para el Radical Philosophy “sus principios activos no tienen nada que ver con los de la pastilla masculina. Se trata de una sustancia que actúa sobre el cerebro y, por lo tanto, tiene que ser tomada con continuidad para que produzca su efecto terapéutico”.

En otras palabras, el Viagra se usa según sea necesario para mejorar la erección de un hombre; es una cuestión de flujo sanguíneo, no necesariamente deseo. Mientras que la píldora rosa, por otro lado, se toma a diario para restablecer el apetito sexual de una mujer y trata una afección médica específica: trastorno de deseo sexual hipoactivo o HSDD.

El viagra femenino y la decisión femenina

El contraataque contra la droga ha sido furioso, y en muchos casos dirigido por mujeres. Estas fuerzas sostienen que el anormal sexual de una mujer es lo normal de otra, y no es raro que el deseo aumente y disminuya a lo largo de su vida. Los expertos en el tema comentan que es más típico que las mujeres respondan a las insinuaciones de sus parejas en lugar de sentir espontáneamente el deseo de tener relaciones sexuales, y que éstas no deben sentirse avergonzadas al querer consumir este fármaco.

“Es la historia del desarrollo de enfermedades. La creación de una condición que realmente no es una afección “, comentó Leonore Tiefer, terapeuta sexual y ex codirectora de la Clínica de Sexo y Género en el departamento de psiquiatría del Centro Médico Montefiore de Nueva York para un estudio del JAMA Internal Medicine.

Tiefer ha pasado gran parte de la última década argumentando en reuniones regulatorias y con artículos de opinión que existe un amplio espectro de sexualidad normal. Una mujer con baja libido, argumenta, no necesita medicamentos. “Lo que ha estado sucediendo durante los últimos 10 años es una campaña de parte de las farmacéuticas para reclutar doctores como representantes y voceros para promover una condición que no existe”, agregó la terapeuta.

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El regreso de la píldora rosa

El 11 de junio de 2018, Sprout ––farmacéutica que lanzó el producto–– relanzó la píldora rosa con un servicio de recetas en línea. Al parecer se convirtió  en un éxito de taquilla, pero su reaparición está generando discusión pública: ¿Qué es un impulso sexual saludable? ¿Y quién decide la respuesta? ¿El bajo deseo sexual es un problema médico o simplemente un hecho de la vida? ¿Deberíamos darles a estas mujeres un medicamento? ¿Es este el correcto?

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