El actual embajador de México en Cuba, Enrique Martínez y Martínez tiene una gran pasión y no es ni por las mujeres, los vinos, automóviles u joyas, sino por las posesiones de tierra, en su declaración patrimonial dice contar con un millón 755 mil 607 metros cuadrados en propiedades registradas a su nombre, suma de 16 terrenos, un edificio y una casa.

Dicha extensión es cuatro veces más al territorio de El Vaticano, y similar a la del principado de Mónaco, pero la realidad es que dicha cantidad no coincide con la que en realidad tiene uno de los hombres más cercanos al presidente Enrique Peña Nieto, esto es porque las 65 empresas de las que es accionista poseen y pretenden otras propiedades que no se contabilizan, como la que desea a través de Desarrollos Altavista.

Martínez y Martínez es uno de los más privilegiados priistas, además de haber sido gobernador de Coahuila, fue secretario de Agricultura, aunque esto no a ocupado toda su atención, ya que su verdadera pasión es la acumulación de terrenos, hasta el momento lo que se le conoce es casi 2 millones de metros cuadrados.

La mayoría de sus posesiones las ha comprado, otras se las agenció a la mala, hace poco más de cuatro años una de sus empresas –donde tiene el 55– ocupó una finca familiar de 6.4 hectáreas, sin ningún sustento legal, la indagatoria se mantiene congelada en la Fiscalía estatal.

De acuerdo al afectado, Francisco de la Peña González en febrero de 2014 llegó apresurado a la colonia Universidad, de Saltillo, ya que le habían avisado que una cuadrilla de trabajadores con maquinaria pesada estaba tirando la cerca del último reducto de tierra que le quedó a su familia de una herencia que se fue transmitiendo desde el siglo XIX.

Francisco mencionó que la valla formada con durmientes de ferrocarril y alambre de púas, ya estaba destruida, y los escombros estaban dentro de camiones de volteo que, como todas las máquinas que aquella mañana invadieron el lugar, llevaban en sus puertas los logotipos de “Funerales Martínez”, matriz del poderoso Grupo Empresarial Martínez (GEM), cuyo consejo de administración es presidido por el entonces secretario de Agricultura, Enrique Martínez y Martínez.

Al frente de la operación a bordo de un automóvil BMW, estaba Omar de la Cruz, presunto abogado representante de la empresa “Desarrollos Altavista2, que reclamó la propiedad del terreno de más de seis hectáreas.

Debido a lo anterior, de la Peña llamó al número de emergencias 066, pero los uniformados de la patrulla 13-770 de la Policía Municipal se negaron a intervenir aunque atestiguaron los hechos, anteriormente se habían colocado anuncios de  venta, por lo que el quejoso recibió varias llamadas solicitando información, entre ellas la de Irma Santos, quien se identificó como corredora de bienes raíces y pidió entrevistarse con los vendedores. Se programó una cita.

En esa oportunidad en la página de internet del GEM, el nombre de Irma Santos aparecía como tesorera del consejo de administración, por la destrucción de su cerca, la invasión del terreno y la colocación de una barrera, de la Peña interpuso una denuncia contra Martínez y Martínez por despojo, robo, abuso de autoridad, tráfico de influencias, fraude, negociación ilícita y los que resulten. Hasta ahora, sin embargo, la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado de Coahuila (PGJE) ni siquiera citó a declarar a los acusados. Esto quedó radicado en el expediente SG3-028/2014.

En su defensa Enrique Martínez a través de la vocería de la Sagarpa, refirió que el expediente integrado por Carlos Alberto Flores Mendoza, perito topográfico acreditado por el Poder Judicial de Coahuila, muestra que el terreno no se llama Altavista, sino Los Ojitos. Desarrollos Altavista es la empresa que se dice dueña del terreno.

Para los coahuilenses es de dominio público que al llegar a Saltillo por la carretera federal 57 una vía rápida, al introducirse al casco urbano puede apreciarse, a varios kilómetros de distancia, un llano poblado de huizaches y mezquites que sólo se interrumpe por una mancha boscosa, en ese bosque privado viven dos familias: la de Enrique Martínez y Martínez y la del empresario Eloy Dewey Castilla, quien falleció en agosto de 2013.

Al recorrer más, se ve el gigantesco panteón Jardines del Santo Cristo, operado por “Funerales Martínez”. Enrique Martínez, pertenece a un grupo político que acapara delegaciones y altos cargos federales y locales.

Martínez también es dueño del boliche Metrobol, que se ubica dentro de un complejo propiedad del entonces titular de la Sagarpa, al igual que los cinemas Hoyts y franquicias restauranteras, como el Sushi-itto, las funerarias Renacimiento, del GEM; por el poniente de la ciudad de Saltillo, las marmoleras de Martínez en el centro, es dueño del antiguo Convento de San Esteban al noroeste, en el rancho La Hibernia, tiene una huerta y una casa.

También por el rumbo de La Hibernia hay una prolongada vialidad, el bulevar Luis Donaldo Colosio, se desarrollaron los fraccionamientos más exclusivos de Saltillo, entre otros, los edificados por Mármoles Industriales, la división de capillas, mausoleos y cenotafios que devino constructora construcciones realizadas durante su periodo como gobernador de Coahuila.

Enrique Martínez y su hermana Irela heredaron de su padre la empresa funeraria que, bajo la conducción del primero se extendió: además de Saltillo, a panteones en Querétaro, Ciudad Victoria, tres en Nuevo León, además de capillas de velación con oferta de servicios a futuro en la CDMX  y en Zacatecas.

Los ramos en los que las empresas de Enrique Martínez tiene injerencia en Coahuila son el funerario, automotriz, construcción, inmobiliaria, agropecuaria y entretenimiento.

Según la declaración patrimonial del político y empresario, es accionista de 55 empresas, y entre sus numerosas propiedades se cuenta una casa que mide 700 metros 2 (de construcción) y está edificada sobre un terreno de mil 595 metros 2 cuadrados: es la asentada en el bosque particular. Eso sí, sólo declaró ser propietario de una camioneta Cherokee modelo 1996. Como la declaración patrimonial de Enrique Martínez está parcialmente reservada, no se puede saber cuáles son las razones sociales de las empresas en las que es accionista.

En 2016 Martínez fue acusado por campesinos de Ramos Arizpe de despojarlos de sus propiedades, poco antes de ser nombrado por el gobierno federal y por el Senado como embajador de México en Cuba, en abril de 2016 el exgobernador de Coahuila se paseó en un flamante avión Pilatus matrícula N588KC, a manera de despedida, por toda la entidad.

Sus detractores y rivales políticos pusieron el “Jesús en la boca”, cuando conocieron que el dueño de la aeronave tipo mono motor con capacidad de 6 a 8 pasajeros, era el mismo Enrique Martínez y Martínez, las preguntas que se hicieron fueron similares a las que se hace el presidente electo Andrés Manuel López Obrador “quién pompo avioncito”, le investigará la próxima administración encabezada por el tabasqueño o lo perdonará.

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