SINAPSIS

Trump sentenció que su guerra comercial con China y su guerra de sanciones contra Irán estarán en su agenda propagandística de aquí a las elecciones del 6 de noviembre (http://bit.ly/2M2K9BQ).

Las sanciones son asfixiantes y dañar las exportaciones de petróleo de Irán que representan sus principales ingresos cuando Estados Unidos le ha decretado una guerra financiera que ha devaluado su divisa, el rial, a la mitad (http://bit.ly/2OnJN59).

La representante de la Unión Europea para asuntos exteriores, Federica Mogherini comentó que Bruselas no dejaría morir el acuerdo con Irán sobre su contencioso nuclear (http://bit.ly/2OiFhVE).

En un twitt letal, Trump advirtió que “cualquiera que haga negocios con Irán no será permitido que haga negocios con Estados Unidos. Estoy pidiendo la PAZ MUNDIAL, nada menos (http://bit.ly/2nlNVaD)”.

El problema radica en la clase de reacción que adoptará Irán que cuenta con 2 cartas mayúsculas y que es probable juegue también al cronograma electoral de Trump en noviembre para causar el máximo daño: Primero, el cierre muy obvio del Estrecho de Ormuz (en el Golfo Pérsico), donde se transporta una pletórica cantidad de hidrocarburos dirigidos a India, China, Japón y Sudcorea; y segundo, la otra alternativa, más sofisticada: el cierre del Estrecho de Bab al Mandab (“la Puerta de las Lágrimas”), mediante sus aliados en Yemen, que afectaría las exportaciones de Arabia Saudita.

En cualquier escenario, el precio del petróleo se dispararía.

Se da por descontado que Turquía, India y China no sigan las exigencias de Trump.

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