METEO

En estos tiempos de activismo ambiental, las presas de almacenamiento han adquirido una mala fama, porque al construirse sus vasos de almacenamiento inundan valles, que en ocasiones están poblados y las personas deben reubicarse y por otro lado, estresan a la fauna que vive en dichos valles y que tiene que migrar hacia sitios similares no inundados. Además, modifican el régimen natural de escurrimientos en los ríos que es algo que, ambientalmente, sentimos que debemos proteger a toda costa. Pero las presas tienen su razón de ser y nos brindan muchos beneficios, los cuales describo por separado en los siguientes tres párrafos.

Resulta que el régimen de lluvias en la mayor parte de México está muy concentrado en la temporada de verano; cerca del 80% de la precipitación pluvial cae en unos cuantos meses. En condiciones 100% naturales el régimen de caudales en los ríos seguiría exactamente el mismo calendario, unos cuatro meses al año con abundantes escurrimientos y el resto del año con escurrimientos muy bajos o casi nulos. Esto no es muy bueno para la actividad humana, que consume agua durante todo el año en forma mucho más uniforme que el régimen de lluvias y de escurrimientos naturales. Las presas son un obstáculo artificial en el cauce de los ríos que van acumulando una importante porción de los escurrimientos en temporada de lluvias para luego poder soltarlo a la porción de aguas abajo del mismo río (o utilizado de otra forma directamente desde la presa) durante la temporada de estiaje, haciendo que la disponibilidad de agua se haga más uniforme a lo largo de todos los meses del año. Por ejemplo, esto permite que la agricultura produzca alimentos más allá de la época en que las lluvias caen directamente sobre los terrenos de cultivo y que las ciudades e industrias puedan tener un consumo de agua que no siga precisamente el calendario natural.

Pero muchas presas de México también son utilizadas para generar electricidad, pues el obstáculo de la presa eleva artificialmente el nivel del almacenamiento hasta permitirle a los dúos turbina-generador funcionar eficientemente a costos moderados. Observe que el agua utilizada para generación hidroeléctrica sigue estando disponible para otros usos en el cauce aguas abajo de la presa una vez que generó energía. Pocos identificamos a este mecanismo como uno de energía renovable, pero lo es. Es una forma indirecta de utilizar la energía solar (que evapora al agua en zonas más bajas de la presa) y al ciclo hidrológico que le permite precipitar posteriormente en zonas más altas de la presa, aprovechando la energía potencial que dicha agua adquirió en esta migración natural. Esto sin incinerar combustibles fósiles que, hoy sabemos, tiene fuertes efectos perjudiciales a la salud del planeta.

Muchas veces, el régimen natural de escurrimientos no es muy pacífico. Grandes caudales de agua pueden correr sobre los cauces naturales en intervalos de tiempo muy cortos, produciendo desbordamientos e inundaciones que afectan severamente a la actividad humana. Mucho más eficiente que protegernos con larguísimos y costosísimos bordos a lo largo de las márgenes de los ríos, resulta el interceptar el exceso de agua (el que no puede ser manejado por el cauce aguas abajo sin desbordar hacia las llanuras de inundación naturales) y almacenarla temporalmente hasta que el caudal haya bajado y permita manejarlo sin ocasionar daños, lo que se realiza a través de la construcción de presas de control de avenidas. Por ejemplo, la Ciudad de Villahermosa, Tabasco, ya tiene problemas con caudales en los ríos que pasan por su seno de tan solo 2,000 m3/s, cuando si no existieran las presas aguas arriba de ella (La Angostura, Chicoasén, Malpaso y Peñitas) se vería sujeta con cierta periodicidad a avenidas mucho mayores que pudieran alcanzar los 18,000 m3/s.

Así pues, las presas están lejos de no tener ningún impacto ambiental, como lo están el resto de las obras y actividades del hombre en este planeta, pero utilizadas juiciosamente y permitiendo los caudales que la naturaleza requiere aguas abajo para mantenerse, se convierten en bujías del desarrollo, pudiendo inclusive operar con las tres funciones que hemos descrito arriba, simultáneamente. Sobre las dificultades para operarlas en forma óptima en un ambiente de intereses encontrados, conversaremos en una futura ocasión.

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Panorámica de la presa El Cajón (Proyecto Hidroeléctrico) sobre el río Santiago en el estado de Nayarit (fuente: Comisión Federal de Electricidad).
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Ejemplo de la geometría de la cortina (altura=185 m) de una presa, P.H. El Cajón (fuente: Comisión Federal de Electricidad).

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