HEPKE

¡Lo mejor de todo el año escolar son “las vacaciones largas”! En ellas, los niños y maestros están de acuerdo, al menos en el preludio y en la alegría previa por una ilimitada “pausa larga”. ¿Y los padres? Muchos padres tienen en este período sentimientos encontrados, cuando los vacaciones no necesariamente significan un viaje.

¿¡Estarán cerca de sus hijos las 24 horas del día, durante seis semanas, conviviendo con niños alborotados, aburridos o refunfuñando?! ¡Qué terrible, que inquietante! Y así, con semanas de anticipación, piensas en qué actividades de ocio se pueden encontrar y financiar. ¡Los campamentos están en auge, los cursos de verano han estados llenos por semanas! Sería preferible pagar por un viaje en lugar de tratar con los niños insatisfechos en el hogar.

Qué suerte tienen los niños, a quienes se les permite desfogarse en otro lugar, porque también hay niños y adolescentes, para quienes esto tiempo en lugar de recreación y experiencia, se convierte en un pesadilla. ¡Cursos de tutoría, llamado escuela de verano, cursos intensivos de idiomas! ¡El maestro lo ha recomendado, la frustración de los padres debido a las expectativas incumplidas lo hacen inevitable! ¿Y los niños? ¡La frustración en la escuela sigue con la pesadilla de las calificaciones en las vacaciones! Si la escuela no era lo suficientemente mala, entonces ahora lo será seguro. “Odio la escuela, nunca puedo hacer lo que realmente me interesa!” Este es el pensamiento de un niño de 10 años.

“Los maestros nunca me escuchan, yo siempre tengo que escuchar! ¡Ahora tengo finalmente vacaciones y tengo que hacer todo de nuevo!”… Entonces me pregunto: ¿Para qué sirve la escuela? ¿Para quién fue “inventada”  la escuela? ¡Porque sin niños no hay escuela, sin escuela no hay maestros! Entonces, ¿Si los niños son los principales actores, que debemos escuchar y ocuparnos de ellos, entonces  son a quiénes debemos admirar? ¿Nos deberíamos alegrar junto con los niños? ¡Y ahora durante las vacaciones finalmente los tenemos solo para nosotros! ¡Tenemos como papás todo el tiempo para hablar, tiempo para escuchar, tiempo para tonterías y tiempo para reír, tiempo para experimentar…! ¡Tiempo para convivir juntos, tiempo para ser felices! ¡24 horas de tiempo no son una pesadilla, sino la increíble oportunidad de estar finalmente el uno para el otro y para estar juntos! Si su hijo, pequeño o grande le dice alguna vez durante las vacaciones: ¡Es bueno que tengas tiempo para mí, mamá, papá! Entonces como padres lo hicieron todos muy bien.

Hasta la próxima con “Aventura escuela! Comienza la seriedad de la vida!”

Endlich Ferien! Oder nicht?

Das Schönste vom ganzen Schuljahr sind die „großen Ferien“! Darin sind sich Kinder und Lehrer einig, zumindest im Vorfeld und in der Vorfreude auf die endlos lange „Große Pause“. Und die Eltern? Viele Eltern denken an diese Zeit mit sehr gemischten Gefühlen, wenn Ferien nicht zugleich auch Urlaubsreise bedeuten. 24 Stunden täglich und das auch noch sechs Wochen lang ständig die murrenden, gelangweilten oder tobenden Kinder um sich herum!? Wie schrecklich, wie beunruhigend! Und so macht man sich schon Wochen vorher Gedanken darüber, welche Freizeitangebote sich denn finden und finanzieren lassen. Die Camps boomen, die Sommerkurse sind schon wochenlang vorher ausgebucht! Lieber nimmt man zahlreiche Fahrdienste und Kosten in Kauf, als sich zu Hause mit den unzufriedenen Kindern herumzuschlagen. Und welch Glück haben die Kinder, die sich dann eben woanders austoben dürfen, denn es gibt auch Kinder und Jugendliche, für die diese Zeit anstatt zur Erholung und zum Erlebnis, zum Alptraum wird. Nachhilfekurse, sogenannte Sommerschule, Intensivsprachkurse! Das Zeugnis hat es angeordnet, der verkappte gute Rat des Lehrers hat es empfohlen, die elterlichen Frustrationen wegen nicht erfüllter Erwartungen machen es unumgänglich! Und die Kinder? Dem Frust in der Schule, dem Alptraum Zeugnis folgt der Ferienfrust. Nichts wird es mit Ferien genießen, Abschalten, Abstand gewinnen, Ausschlafen, einfach mal Nichts-Tun! Wenn die Schule bislang nicht schon schlimm genug war, dann wird sie es jetzt mit Sicherheit. „Ich hasse die Schule, niemals kann ich machen, was mich wirklich interessiert!“ So lautet der Originalton eines 10-jährigen Jungen. „Niemals hören mir die Lehrer zu, immer muss nur ich zuhören! Jetzt habe ich endlich Ferien und muss das ganze Zeug noch einmal mitmachen!…..“ Da frage ich mich: Wofür ist die Schule da? Für wen wurde die Schule „erfunden“? Klar doch, ohne Kinder keine Ferien, denn ohne Kinder keine Schule, ohne Schule keine Lehrer! Also sind nicht die Kinder die Hauptdarsteller, denen wir zuhören, auf die wir eingehen, ja, die wir sogar bewundern sollten? Sollten wir uns nicht einfach über die Kinder freuen? Und jetzt in den Ferien haben wir sie endlich 24 Stunden nur für uns allein! Zeit zum Reden, Zeit zum Zuhören, Zeit zum Quatsch machen und zum Lachen, Zeit zum Erforschen und Ausprobieren. Zeit, um uns gemeinsam zu erleben, Zeit, um wieder mehr zueinander zu finden, Zeit zum Glücklich-sein! 24 Stunden Zeit sind kein Alptraum, sondern die unglaublich große Chance, endlich füreinander und miteinander da sein zu dürfen! Wenn ihr kleines oder großes Kind ihnen irgendwann in den Ferien sagt: Es ist schön, dass du Zeit für mich hast, Mama, Papa, dann haben sie als Eltern alles richtig gut gemacht!

Bis zum nächsten Mal und „Abenteuer Schule! Der Ernst des Lebens beginnt!“

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