NATIOH

En 1957, la Unión Soviética puso en órbita el primer satélite artificial, el Sputnik. Era una esfera de metal pulido de más o menos medio metro de diámetro con 4 antenas detectables por cualquier radio en la superficie terrestre. En su momento fue un gran logro e incluso catalizó la carrera espacial entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, pero originó a su vez otro gran problema: la basura espacial.

Hoy existen alrededor de 1500 satélites artificiales en órbita que nos permiten tener plataformas de telecomunicación, sistemas aéreos de defensa y establecer líneas de investigación espacial principalmente. Sin embargo, y como todo lo que construimos los humanos, tiene vida limitada y se empieza a deteriorar. Al deteriorarse se sueltan partes pequeñas que viajan a muy altas velocidades, que de hacer colisión con otro objeto puede ocasionar un final catastrófico. La película dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón, “Gravity”, ilustra lo que puede ser un impacto en el espacio.

La basura espacial tiene dos complicaciones principales. La primera es que los objetos que se desprenden de los satélites más viejos pueden colisionar con otros satélites, generarles daños y hacer que se desprendan todavía mas objetos a la órbita. La segunda complicación viene con el tema de naves espaciales tripuladas. Si imaginamos un océano de basura espacial, en un futuro no tan lejano nos será imposible lanzar naves espaciales de manera segura fuera de órbita, lo que complicaría el desarrollo de nuestra especie en otros planetas y la posibilidad de explotar recursos espaciales comercialmente. Si te interesa ahondar en el tema, en la página www.stuffin.space puedes observar la basura espacial en tiempo real.

Si ponemos en contexto el tiempo que nos tomó como especie llegar al espacio, notamos que con solo 60 años recién cumplidos hemos logrado casi arruinar nuestra posibilidad de ser una especie multi-planetaria, por lo que necesitamos soluciones a corto y mediano plazo.

Un láser espacial. Sí, leíste bien. Un láser espacial.

Rusia es uno de los pioneros en la industria espacial y de la mano de su departamento de investigación y desarrollo de la secretaría espacial han ideado el concepto de un láser espacial para lidiar con el problema de la basura en órbita. Según datos recolectados por el Orbital Debris Space Program de la NASA, existen alrededor de 500,000 objetos en órbita considerados peligrosos y de deshecho. Es por eso que Rusia, junto con algunos otros esfuerzos aislados de China y Japón, proponen la idea de un láser terrestre cuyo único objetivo sea “empujar” la basura lejos de la órbita terrestre, como si fuera un soplador de hojas. Menos basura en órbita resulta en más trayectorias posibles a otros objetos celestes y disminuye el riesgo de accidentes por colisión contra satélites y naves espaciales.

“A largo plazo ninguna civilización planetaria está exenta de impactos del espacio, por lo que todas las civilizaciones planetarias estamos obligadas a convertirnos en exploradores del espacio; no por la exploración o la idea romántica del espacio, sino por la razón más práctica: mantenernos vivos como especie.” – Carl Sagan (Astrofísico y divulgador científico)

Biografía

Mi nombre es Jorge Pérez. Soy ingeniero biomédico de formación y científico y emprendedor por vocación. Desde pequeño me ha apasionado la ciencia y la tecnología y hoy en día me dedico a emprender en ciencia. Soy director de innovación en inMateriis y socio fundador de Euphonia, iniciativas que nacen desde la ciencia aplicada a resolver problemas de todos los días. Me puedes seguir en @jorgenaitoh.

El microscopio es una columna dedicada a revisar una “laminilla” a la semana en donde intentaré proporcionarle al lector una divertida y fresca manera de aprender acerca de diversos temas de ciencia y tecnología.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.