Por: Allie Ann

¿Comes a tus horas? Si tu respuesta fue “no”, te explicamos 5 consecuencias de saltarse comidas para que no se te ocurra volver a dejar de comer por un largo periodo de tiempo.

Cuántas veces pasa que te saltas una comida porque no tienes tiempo o simplemente porque no te da hambre. Incluso sueles pensar que es mucho mejor así pues de esa manera te quitarás unos kilitos de encima pero, ¡error! Sabes a ciencia cierta que esa no es la opción y mucho menos la más sana, pero aún así caes una y otra vez, sin pensar en si te pasará factura de algún modo. Y, efectivamente, tal como podemos imaginar, tiene efectos en nuestro organismo.

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Para empezar, una de las consecuencias de saltarse comidas en el día es que el cuerpo debe recurrir a las reservas y, en concreto, al almacenamiento de azúcar con el que cuenta. Cuando se agotan dichos fondos es cuando el cuerpo empieza a quemar grasa. Y es ahí cuando piensas, perfecto ¡entonces adelgacé! Pero la respuesta es que no, más bien al contrario, como bien nos explica el experto en nutrición, Felipe Mertens, médico endocrinólogo. “Sucede que al saltarnos una comida mantenemos una fase de ayuno prolongada y educamos en cierta manera al cuerpo para ese periodo. Es como si nuestro cuerpo se volviera ahorrativo. El cerebro no sabe cuanto tiempo durará ese ayuno, por lo que toma unas medidas estrictas y crea un almacén de energía”.

A partir de este momento, la comida que ingiera el cuerpo la tomará como si fuera un excedente y la desviará a este depósito. Un día detrás de otro realizando estas prácticas hará que estas reservas (formadas por grasas) sean cada vez más grandes, haciendo que se produzca un aumento de peso. Además, al evitar una de las tomas, la próxima vez que ingieras algo lo harás con más ansias, incrementando la generación de insulina. Esta es una de las causas  del aumento de peso.

Además del incremento de peso, existen otros factores y problemas derivados de los que debes estar muy atento.

Sistema nervioso en alerta. Durante un periodo de ayuno prolongado el glucógeno presente en el organismo tiende a disminuir, y cuando disminuye hay menos “alimento” para las neuronas, ya que éstas, a diferencia de otras células, solamente se alimentan de azúcar. Por ello existe un aumento en el nerviosismo, la ansiedad y la irritabilidad.

Malhumor y problemas físicos. De pronto los niveles de insulina suben y bajan el azúcar en sangre, afectando directamente en nuestro desempeño físico y en la memoria. También puedes sentirte irritable y malhumorada.

Mala digestión. El comer de forma irregular hace que el organismo se desestabilice provocando problemas con la digestión.

Cansancio. El metabolismo se ralentiza, con lo cual te sientes fatigado, y no tenemos la suficiente energía para continuar con la rutina diaria.

Tiempo de antojos y picoteo. Es cuando nuestro cuerpo más necesita alimentos ricos en azúcares y nos los va a pedir ¡a gritos! Olvídate de pasar hambre y comer de forma compulsiva o desesperada.

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