Dirigida por Anthony Byrne y escrita por él mismo y Natalie Dormer, In Darkness(2018) es una película de suspenso protagonizada por Natalie Dormer, Emily Ratajkowski, Ed Skrein, Joely Richardson, Neil Maskell, James Cosmo y Jan Bijvoet. Estrenada recientemente, la película ha recibido críticas mixtas (generalmente negativas) que se reflejan en malas calificaciones en los principales sitios web sobre cine.

In Darkness cuenta la historia de Sofía, una joven ciega que se dedica a la música y que se convierte en testigo potencial de la misteriosa muerte de su vecina. Con el incidente, comienza un conflicto que la atrapará en una red de corrupción que involucra crímenes de guerra sicarios y mafia rusa: un submundo oscuro que pronto nos revela que Sofía también esconde turbios secretos.

Sofía compensa la ceguera con un oído agudo

Prodigios técnicos

Entre las cualidades sobresalientes de In Darkness se cuentan varias, mayormente en referencia a los aspectos técnicos de primera calidad. Llama la atención de manera inmediata la música, sobre todo cuando adquiere una función coreográfica que conduce los movimientos de los actores. Desde luego que aquí entra la selección de música clásica, pero también las composiciones originales de Niall Byrne.

Para el deleite queda también la fotografía de Si Bell (Electricity, 2014; Fortitude, 2017; Peaky Blinders, 2013 – 2018). Elegante y oscura, la lente nos regala algunos cuadros preciosos que hacen juego perfectamente con el diseño de producción y la dimensión del audio del filme. Esta estética sugerente que arranca con fuerza, estableciendo un simbolismo entre las mariposas y los ojos, es olvidado pronto en factor de una historia rebuscada.

Fotografía detrás de cámaras de In Darkness

El pie débil

En el lenguaje del fútbol se dice que “el pie débil” del jugador es con el que golpea peor la pelota. Aquí, ni la experiencia de Byrne como director, de la que se pueden destacar los filmes Short Order (2005) y How About You (2007), al igual que episodios de series como Love/Hate (2011), The Last Kingdom (2015) y Ripper Street (2016); ni el recorrido actoral de Dormer, quien participó en Casanova (2005), Flawless (2007), Capitán América: el primer vengador (2011), Rush (2013) y ambas partes de Los juegos del hambre: Sinsajo (2014 y 2015); además de las series Los Tudor (2010), Elementary (2015) Juego de Tronos (2016) y El misterio de Hanging Rock (2018), les valieron a la hora de escribir un guión que va en caída libre al vacío.

Quizá se debe a esto mismo que la película ha sido juzgada con dureza. La primera media hora de filme genera un ambiente inmejorable que se apoya en el uso de recursos formales ingeniosos como la utilización del metrónomo para pautar el ritmo o establecer la prolongación de una escena. Con el avance del metraje, las audacias son olvidadas y toda la atención nos lleva a algo que no habríamos esperado. Desgraciadamente, In Darkness no sólo desaprovecha el ambiente hard boiled que tan bien instala, sino temas sociales de sumo interés que son tocados superficialmente para no volver a abordarse: la creciente taza de suicidios, el rostro perverso de las esferas filantrópicas y artísticas o la construcción de la identidad.

Still de In Darkness

Desafortunada superficialidad

Profundizado, cualquiera de ellos otorgaría profundidad a In Darkness, pero resultan ser caminos apenas abiertos y abandonados. Así, no se reflexiona sobre la salida del suicidio como un síntoma, irónico, de una sociedad que no encuentra la salida; ni se toca en verdad la cuestión de los refugiados, menos retratarse a fondo la estructura de las redes de corrupción en asociaciones humanitarias

En ese sentido, lo más rescatable de la cinta, que el desvanecimiento del guión no termina por “chingar”, es el foco particular desde un personaje que padece ceguera y que resulta creíble por la sensacional actuación de Natalie Dormer. Interesante  porque explota de forma muy distinta que A Quiet Place, la relación entre vista y oído.

El problema, el mayor de todos, es que la trama se enreda tanto que no sólo podría provocar la risa incrédula, sino por socavar sus principales virtudes. La manera en que el libreto desmadeja el misterio es propia de una telenovela regular, con una hondonada de “giros de tuerca” y “deus ex machina” inverosímiles.

La actuación de Natalie Dormer rescata In Darkness

Lo pro y lo nada pro

Dormer da vida a un personaje fascinante, una mujer que hace de la obsesión y el perfeccionismo sus estrategias de vida. Gracias a una manía por el orden, Sofía puede saber con exactitud dónde se encuentra cada objeto de su casa. Cuando irrumpe el acontecimiento, que perturba la meticulosidad de sus hábitos; cuando es asaltada por el terror de lo ominoso (la revelación del secreto), Sofía se ve obligada a reconstruir su identidad, siempre desconociendo su propia apariencia.

De ser un testigo circunstancial, Sofía se convierte en una víctima de guerra que desea vengarse de un brutal crimen: está bien, es probable. De ser la hija de la relación amorosa entre un Bosnio y su madre, Sofía se descubre como fruto de una violación. Y podría mencionar al menos dos “giros” argumentales más, los peores y que dan tiro de gracia al filme, pero dejaré al lector la decisión de ver In Darkness, acercándose a él como lo que es: un ejemplo de desequilibrio unitario que pierde el enfoque narrativo, pero nos entrega un trabajo de dirección muy pulcro.

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