Por: Allie Ann

Tiene una salinidad casi diez veces mayor que la de los océanos; sólo habitan en él microbios

El mar Muerto es un lago salado situado a 416.5 m bajo el nivel del mar entre Israel, Jordania y los Territorios Palestinos. Es de hecho el lugar más bajo del planeta, ocupando la parte más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán y que también incluye el lago de Tiberíades.

También recibe el nombre de lago Asfaltitis, por los depósitos de asfalto que se encuentran en sus orillas, conocidos y explotados desde la Edad Antigua. Tiene unos 76 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 625 km².

Es casi diez veces más salado que los océanos: mientras en el resto de los mares la salinidad es de 35 gramos por litro, en el mar Muerto es de 350 a 370 gramos, por lo que ningún ser vivo habita en él, salvo algunos microbios. Tan alta salinidad es lo que impide a un ser humano hundirse en sus aguas, pudiendo flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha hecho popular en el mundo.

Es rico en potasas, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen en gran cantidad y a bajo costo. Las compañías israelíes y jordanas instaladas en su parte sur, a ambos lados de la frontera, aprovechan esos minerales para el desarrollo de una importante actividad económica. Para llevar a cabo el proceso de extracción de minerales, se evapora de manera artificial agua, proceso que contribuye al descenso del nivel. Los dos países también utilizan las aguas del río Jordán, principal proveedor del mar Muerto, para irrigar tierra agrícola.

En 1945 el mar Muerto abarcaba 1,025 kilómetros cuadrados y hoy apenas alcanza 625, y se calcula que en poco más de un siglo tendrá la mitad de su actual extensión. En ciertos puntos, la costa se halla a 600 metros de donde se encontraba hace 20 años; se ha alejado tanto, que a los turistas se les dificulta llegar al mar; se crean áreas secas que muchas veces se convierten en zonas de barro imposibles de cruzar. También en ocasiones el agua que corre en dirección al mar desde las montañas, debido al descenso del nivel del mar, cava más profundo y hace peligrar la infraestructura alrededor.

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