• El nerviosismo de López Obrador pactando con delincuentes, ofreciéndoles amnistía
  • Seguirá la polarización política en que el tabasqueño le ha transmitido miedo a todo México.

BLAS A. BUENDÍA

Reportero Free Lance

blasalejo@yahoo.com

Muchos se preguntarán ¿por qué existen las guerras sucias en el quehacer político en vísperas de un proceso electoral sobre todo lo que corresponde a la Presidencia de la República, en un país democrático donde se gobierna como una Dictadura Perfecta?

Muy sencillo de estimar, ya que los actores políticos que se convierten en auténticos instigadores policiacos a través de sus operadores políticos, es para desprestigiar a los contendientes y en este caso el actor central es el candidato que representa la coalición Juntos Haremos Historia.

Una revista de corte político destina uno de sus artículos que denomina “Destruir a AMLO, obsesión de spots, ‘call centers’ y empresarios”, lo que significa que es válida el examen que se debe realizar a favor o en contra de quienes participan en la contienda presidencial, ya que gracias a este tipo de guerra sucia electoral es para supera los rezados y aplicar expectativas de desarrollo en el futuro inmediato a través de nuevos cortes de gobierno enmarcados en el neoliberalismo ya sea de derecha, centro o izquierda. Finalmente neoliberalismo en esta etapa de globalización que vive el mundo.

Si bien desde el inicio de las campañas marcadas al final del primer cuatrimestre de 2018, en una etapa de estudio electoral se le hace ver a la sociedad para que tenga la exactitud y la dimensión de las propuestas de quienes protagonizan este proceso; han manifestado a complacencia sus intenciones y pareciera que entre todos habría que destruir la figura de Andrés Manuel López Obrador.

El político tabasqueño inicio este proceso con una ventaja ya que desde hace 18 años comenzó su aventura por competir, ahora, por tercera ocasión en esta batalla por la Presidencia de la República, solo que sus acérrimos enemigos de las coaliciones Todos por México (José Antonio Meade Kuribreña, arropado por los partidos PRI, PVEM y NA), así como el aspirante presidencial Por México al Frente (Ricardo Anaya Cortés, cabeza de unión del PAN, PRD y MC), han centrado su artillería en contra de López Obrador de quien le han vendido a la sociedad que sigue representando un peligro para México.

Han sido exhibidos millones los spots priistas y panistas dedicados a pintar una imagen negativa del candidato presidencial de la alianza Juntos Haremos Historia.

Andrés Manuel López Obrador, no obstante se niegan en aclarar un tema de su negro pasado como los apuntes que se detallan en el libro que circula clandestinamente denominado CRÍMENES OCULTOS DE LÓPEZ OBRADOR, el cual inexplicablemente ha sido boicoteado por las llamadas Mafias del Poder en México, pero en cuyo texto se narra la forma en que Andrés Manuel como asesina a su hermano José Ramón de un certero balazo en la cabeza.

Pese a ello, en los spots que circulan tanto en televisión abierta como en la red de internet, tachan a López Obrador de ser un promotor del vandalismo o como un anciano incapaz de tomar decisiones sensatas.

A su vez, el empresariado invita a trabajadores de sus propias compañías a negarle el voto al tabasqueño, ya que los explotadores dueños mercantilistas han considerado el peligro que representa López Obrador para el desarrollo de México, al pretender aplicar una política socialista y comunista recalcitrante.

En estas últimas semanas, se suma por igual, una campaña telefónica de amplio espectro en la que se acusa al tabasqueño de querer venezolanizar a México o regalarle el petróleo mexicano a Rusia, cuando en respuesta López Obrador y sus estrategas lo han desmentido endeblemente a pesar de contar con supuestas multitudes que lo apoyan.

En el argot político se manifiesta que no es lo mismo llenar los espacios públicos de rancherías que arengan estruendosamente el nombre de López Obrador, en comparativa a los macros espacios que existen en la capital de la República, como es la Plaza de la Constitución, mejor conocida como la histórica plancha del Zócalo de la Ciudad de México.

Prácticamente en todos los spots que impactan negativamente  la imagen de López Obrador, lo asocian como un ente promotor de la violencia, que gracias a su talento de discernimiento sistemático en contra de la política priista neoliberal, se ha creado paralelamente ataques frenéticos que retumban también en contra del candidato aliancista Por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés.

Los diseños de audio son impecables al acentuar las estampas de los actos vandálicos; el candidato, a manera de aclaración, dice que en su movimiento “no se ha roto un vidrio” y de inmediato aparecen encapuchados que provocan incendios, movilizaciones con violencia urbana, vehículos en llamas, caos y una vez más el inserto de López Obrador ofreciendo, paradójicamente, un mensaje en el que convoca: “No tengas miedo”.

Así, lo que Todos por México –PRI, Partido Verde y Nueva Alianza– plantea a los votantes es: “Elige: ¿miedo o Meade?”, reza otro spot que trilla en el histrionismo y que no conduce a darle ninguna solución a tantos problemas por los que cruza México.

Al respecto, la revista Proceso, detalla: “Se trata de uno de los spots que en estos meses inundaron los medios, hasta sumar en abril y mayo -dos tercios del periodo de campaña- 2 millones 401 mil transmisiones dedicadas a repetir que López Obrador es un peligro, que pacta con delincuentes y por eso les ofrece amnistía; que es populista o que lo comparan con el ex presidente venezolano Hugo Chávez.

“La transmisión de spots, junto con noticias e información falsa o tergiversada difundida desde plataformas digitales creadas al efecto, se suma a la operación del alto empresariado, que intenta influir en el voto de los trabajadores, y a la reciente operación de call centers que si bien se han empleado en otros momentos del actual proceso electoral, nunca habían implicado barridos geográficos como ahora”, precisa la publicación que de forma abierta editorialmente se ha inclinado por Andrés Manuel López Obrador, en aras de sus convenios políticos de publicidad que son altamente costosos.

Pese a todo, el trasfondo político es la intención de desestabilizar la víspera del proceso electoral político, dejando en el rezago los múltiples problemas que no solo se padecen en la Ciudad de México, sino a nivel federal, como la inseguridad que ha permeado a la sociedad con eso de combatir abiertamente la lucha contra el narcotráfico, que aleatoriamente ha afectado a miles de familias.

Finalmente, seguirá la polarización política ya que López Obrador inspira miedo y terror, según alerta la propia sociedad mexicana.

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