Por: Raquel Bialik*

¨… ay baby, tu sensualidad me tiene al borde de la locura y esto no es casualidad, te beso y sube la temperatura… vístete que hoy te woa´buscar temprano, quiero que to’nos vean agarrados de mano…¨ (Ft. Prince Royce and J. Balvin).

Sensualidad o sensualismo es una cualidad que estimula y provoca una atracción física y/o reacción emocional que emana de una persona hacia otros. Son personas que irradian un magnetismo especial  que atrae y seduce, que desencadena una atracción en los sentidos de otro individuo. Supuestamente no es un instinto sino algo que se aprende en el transcurso de la vida y, por lo tanto, cada cultura provee los patrones específicos y aceptados para que sea expresada esta conducta sensual. Y varía por género. En los hombres, por ejemplo dentro de nuestro medio y según la clase social, esta sensualidad puede expresarse siendo viril, caballeroso, elegante, educado… Depende dónde. Y, mujeres sensuales, bueno, ustedes imaginen a quiénes catalogarían con tal adjetivo…

La educación sexual es un tema que se introduce desde la temprana formación infantil  —particularmente en la adolescencia— en el seno familiar, en la escuela, en los medios.

En un Coloquio llevado a cabo en la CDMX en la Universidad de la Vida, la periodista Patricia Kelly habló sobre mitos y realidades en la sexualidad del adulto mayor. Tema conocido, que rescata la sexualidad en las personas después de los sesenta años de edad.

Y yo introduje el término y la necesidad de promover la educación sensual en este grupo y, de hecho, a cualquier edad, rescatando las necesidades corporales y, sobre todo, las afectivas, desde una perspectiva más cómoda y realista para las diferentes etapas de la vida.

            Reactivar nuestra sensualidad, encontrando nuevas maneras, acciones y actitudes a través de las cuales nos podamos expresar, dando y recibiendo desde lo que consideremos apropiado para cada quien. Las llamaría nuevas ¨sinapsis sociales¨ —no de neurona a neurona, sino de persona a persona— que permitan conexiones profundas y duraderas a través de nuestros sentidos: una mirada sugestiva, traviesa y seductora, una caricia, un escote, una caricia, una flor…

            Poder irradiar ese magnetismo rejuvenece, revitaliza. Sexualidad y sensualidad. Dos aspectos de los seres humanos que requieren de ser abordados, analizados y practicados a cualquier edad.

            *Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail:  agorabi16@gmail.com

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