Por: Allie Ann

Los más probable es que los tipos de sangre en los humanos comenzaron a existir para defendernos de enfermedades infecciosas. No obstante, la incompatibilidad de algunos tipos de sangre, es un accidente de la evolución.

Existen cuatro tipos principales de sangre. El tipo A es el más antiguo y existió antes de que las especies humanas evolucionaran de sus ancestros homínidos. Se cree que el tipo B se originó hace unos 3.5 millones de años, de una mutación genética que modificó una de las azúcares que están en la superficie de la células rojas. Hace unos 2.5 millones de años, ocurrieron mutaciones que inactivaron a dicho gen de azúcar, creando al tipo O, que no tiene la versión A o B del azúcar. Y está el tipo AB, que está cubierto de azúcares A y B.

Estás azúcares son lo que hacen que algunos tipos de sangre sean incompatibles: si un donador de sangre tipo A le da sangre a alguien con sangre tipo B, el sistema inmunitario del receptor reconocería a las azúcares extranjeras como un invasor y las atacaría. La reacción inmunitaria resultante puede ser mortal.

El tipo de sangre O-negativo es conocido como ‘donador universal’ porque no tiene las moléculas que provocarían esa reacción (por negativo queremos decir que no tiene otro tipo de molécula de superficie, conocido como el antígeno Rh).

Pero la incompatibilidad no es parte de la razón por la que los humanos tienen tipos sanguíneos no es parte de la razón por la que los humanos tienen tipos sanguíneos, explica Harvey Klein, jefe de transfusiones sanguíneas de los Institutos Nacionales del Centro Clínico de Salud .

La causa evolutiva, o al menos una de ellas, parece ser una enfermedad. Por ejemplo, la malaria parece ser la principal fuerza selectiva detrás del tipo O, según Christine Cserti-Gazdewich,hematóloga del Hospital General de Toronto. El tipo O es más prevalente en África y otras partes del mundo donde hay mucha malaria, lo que sugiere que el tipo de sangre lleva algún tipo de ventaja evolutiva.

En este caso particular, la ventaja parece ser que las células infectadas con malaria no se adhieren bien a las células sanguíneas de tipo O o tipo B, dijo Cserti-Gazdewich. Las células sanguíneas infectadas por el paludismo son más propensas a adherirse a las células con el azúcar del tipo A y a formar grupos conocidos como “rosetas”, que pueden ser mortales cuando se forman en órganos vitales, como el cerebro.  Como resultado, las personas con tipo O se enferman menos cuando están infectadas con malaria, de acuerdo con un estudio de 2007 en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Por otro lado, las personas con tipo O pueden ser más propensas a otras enfermedades.

Por ejemplo, son conocidos por ser más susceptibles al Helicobacter pylori, una bacteria que causa úlceras, explica Klein. A la fecha ésta es la teoría más aceptada, pero la investigación no ha comprobado que esto u otras enfermedades sea la razón por la que los humanos tienen tipos sanguíneos.

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