Por: Raquel Bialik*

Sí, se trata , entre otros, de mercadotecnia pero implica mucho más. Todos tenemos algo para poder vender. En primer lugar, a nosotros mismos. La situación resulta obvia cuando se trata de someternos a pruebas y entrevistas para conseguir algún trabajo. Tenemos que ser auténticos, presentar nuestra mejor imagen, agradar, convencer, mostrarnos creíbles, seguros de uno mismo, captar lo que el otro está requiriendo y llenar esos huecos para resultar confiables.

Nada de esto puede suceder, si no nos conocemos a fondo, nuestras fortalezas y también nuestras debilidades. Y haber hecho la tarea de investigar, aunque sea un mínimo, para conocer qué puerta estamos tocando, dónde quisiéramos pertenecer y ser contratados. Esto es el primer paso y, el resto, la decisión misma, le tocará al otro tomarla y a nosotros, acceder e iniciar la colaboración. O no.

Saber venderse es un arte que requiere de haberse preparado para ello. Introducir en nuestras relaciones y en todo tipo de intercambios, la marca ¨yo¨. Yo, S.A. (Tom Peters, 1997). Crearse una marca personal es hacerse de un nombre y visible.

Es posicionarse y promoverse de manera efectiva. Debe uno preguntarse: ¿cual es mi esencia, esa parte central e imprescindible de lo que me define de cómo me percibo y quiero darme a conocer ante los demás; cómo me muestro y cuáles son mis valores y mi visión, aquello con lo que me identifico y soy capaz de manifestar? Mi visión que si es compartida, me permite sentirme conectado con los demás unido por una aspiración común.

¿Qué me diferencia del resto y me hace único, peculiar? Reconozco mis debilidades pero también mis aptitudes y competencias y procuro reforzarlas y acrecentarlas. Esta es la persona que soy, me acepto, y me permito abrirme para darme a conocer .

Cuando promuevo la marca Yo, todo cuanto hago y lo que elijo no hacer, transmite el valor y el carácter de dicha marca. Todo, desde cómo me desenvuelvo en las conversaciones telefónicas, los correos electrónicos que envío, mi forma de vestir, hablar y comportarme forma parte de un mensaje mayor que está comunicando acerca de mi marca, de quien y cómo soy.

Es ejercer nuestra creatividad en nuestra persona, plasmar nuestro sello personal, y esculpirnos como queremos. Volvernos nuestros diseñadores, promotores y mercadólogos.

Reconocer la importancia de mi propia singularidad.

Volverme Director(a) General de YO, S.A. y mandarme a hacer una tarjeta personal con este título.

*Raquel Bialik, Antropóloga Social, estudió en la Universidad de California (Berkeley) egresada de la ENAH, El Colegio de México, Directora de Agorabi, Lugar de Encuentro (Tepoztlán, Morelos). Consultora de instituciones públicas y privadas, autora de capítulos y libros nacionales e internacionales especializada en Antropología Médica, Tercera Edad y Asistencia Social. Colaboradora de la Revista Ser Mayor.

e-mail:  agorabi16@gmail.com

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