Por: Kimberly Armengol Jensen

Kim Armengol

Desde pequeños escuchamos aquella frase repetitiva: “ella no, porque es mujer” aplicada para excluir o denigrar.

Esa célebre frase también tiene connotaciones difusas y contradictorias como: “si te pega una mujer, aguántate”, “ella no puede cargar porque es mujer”, “pegan como niñas” entre otras frases igual de discriminatorias.

Si bien la mujer se posiciona en la actualidad cercana a grupos vulnerables, también hay mujeres que aprovechan su condición de mujer para humillar, maltratar y aprovecharse de su histórica “fragilidad”.

Y se han convertido en un ridículo cliché: mujer luchona, ¿cuatro por cuatro?, esas que son todo terreno y viven la múltiple jornada en la que son mamá, papá y trabajadora.

Esas que creen que el sound track de su vida son las canciones de la señora Jenny Rivera con tragos de Buchanans. Se ven a sí mismas como si fueran un rudo personaje salido de una narconovela.

Su ideal de mujer es Mónica Robles, el personaje de la narconovela de El señor de los cielos. Gran parte de su personalidad está basada en repetir, una y otra vez, las frases de ese personaje. Esos que se resumen en “donde pisa leona, gata no deja huella”. ¿Cómo puede ser eso su aspiración?

Coleccionan y atesoran sus memes como si fueran extractos de El arte de la guerra o alguna de las Meditaciones de Marco Aurelio.

Sus conversaciones, casi siempre, son catálogos de discriminación hacia los hombres. Generalizaciones sobre la falta de compromiso o confiabilidad del género. Interminables historias sobre las continuas infidelidades que sufren, lo malos proveedores que son de sus hijos. Ven la vida como si fuera una guerra constante en las que ellas salen aprendiendo lecciones.

Cuando tengo interacción con ellas, suelo preguntarme que sucede. Toda esa parafernalia, el escote apretado y el tacón alto hasta para llevar a sus hijos al parque, me parece una súper producción que tiene como principal objetivo apropiarse de un personaje.

Nadie es mamá y papá a la vez. Se es madre o se es padre y ya. Las verdaderas heroínas no suben fotos a redes sociales embriagándose. Ellas se rompen el alma por sus hijos y lloran en silencio para que no las vean quebrarse, tampoco entonan a la desaparecida señora Rivera para sentirse triunfadoras o fuertes, ni creen que su objeto de venganza sean los hombres. Viven no posan.

Hay mujeres que luchan por la igualdad y empoderamiento, convirtiéndose en compañeras, amigas y amantes, pero otras sólo buscan la balanza a su favor, aprovechándose de su condición feminista a conveniencia.

Cuántas veces hemos escuchado “yo como mujer trabajo para mí, el hombre que lleve los gastos de la casa” “yo puedo golpearte si te lo mereces, pero tú a mí no porque soy mujer”.

En resumen: merezco un trato especial sólo por ser mujer y no. Somos iguales, no distintas ni especiales. Basta ya de manipulaciones convenencieras.

Continuemos nuestra conversación por redes, los espero en twitter en @kimarmengol…

One comment

  1. Totalmente cierto, Pienso que muchas mujeres tienen mal definido la palabra empoderamiento creen que por sentirse superior al hombre ” ya se sientes más chingonas” pero no para mi empoderamiento es defender nuestro derechos como mujer obviamente sin perjudicar al sexo opuesto, es apoyarnos entre nosotras mismas a perseguir nuestros sueños a arriesgar a emprender un negocio, a sentirte liberada por los estereotipos sociales.

    Pero que pasa en la mayoría de las veces Nos jodemos mas entre mujeres.

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