Por: Jorge Pérez Naitoh

Hoy escribo con la cachucha de un ciudadano preocupado. A últimas fechas nos ha tocado presenciar dos debates presidenciales en los que más allá del triste circo que nos han presentado los candidatos, la realidad es que los debates han producido muy poca sustancia y más dudas que respuestas. La única conclusión a la que llego es que los candidatos han optado más por defenderse y no por proponer soluciones que abran un diálogo con la ciudadanía.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue que durante el segundo debate el tema principal fue México en el mundo. Si bien los otros temas que han sido abordados también son importantes, mi crítica es la falta de visión y propuestas para plantar un México global y enfocado en el futuro. El mensaje no salió de la misma línea de siempre de la dependencia con el vecino del norte, y que carecemos de ambición para voltear a ver mercados como el asiático que por cierto representa el 35% del PIB mundial según datos del Fondo Internacional Monetario.

Todos conocemos los problemas que hemos cargado como pueblo durante años, pero no me voy a enfocar en ellos; la corrupción, la violencia y la impunidad son temas agraviantes, pero no debemos de descuidar el proyecto de nación a futuro. Hemos vivido en un paradigma donde nos preocupamos por los problemas del pasado y no pensamos ni debatimos los retos del futuro. El mundo está cambiando a una velocidad inaudita y no espera a nadie. Cada día que invertimos en intentar solucionar nuestros problemas como sociedad es un día menos que invertimos en forjar un México preparado para el futuro que se avecina.

Hablemos de economías sustentables, de proyectos ecológicos, energías limpias, educación de calidad, tecnologías incluyentes e innovación sabiendo que tenemos el talento en casa para desarrollarlo. Impulsemos programas que catalicen la generación del conocimiento. Convirtámonos en un país no de problemas, sino de soluciones. Seamos disruptivos a escala global y acordémonos que más allá del horizonte de los problemas presentes, también somos un país que tiene que empezar a creer en sí mismo. Abandonemos la idea pesimista del país chiquito, acomplejado y con la visión de un gobierno paternal responsable de curar nuestro malestar económico y social. Seamos capaces de una autocrítica constructiva en donde identifiquemos nuestras fortalezas como pueblo, como mexicanos.

Irradiamos ingenio, compartimos una cultura envidiablemente rica y contagiamos calidez con nuestra hospitalidad. Hagamos una introspección y saquemos lo mejor de nosotros en torno al futuro. Practiquemos la solidaridad que vivimos durante los sismos del año pasado y saquemos todo lo bueno que se nos había olvidado que tenemos dentro.

“Me interesa el futuro porque es donde voy a pasar el resto de mi vida.” – Woody Allen

Biografía

Mi nombre es Jorge Pérez. Soy ingeniero biomédico de formación y científico y emprendedor por vocación. Desde pequeño me ha apasionado la ciencia y la tecnología y hoy en día me dedico a emprender en ciencia. Soy director de innovación en inMateriis y socio fundador de Euphonia, iniciativas que nacen desde la ciencia aplicada a resolver problemas de todos los días. Me puedes seguir en @jorgenaitoh.

El microscopio es una columna dedicada a revisar una “laminilla” a la semana en donde intentaré proporcionarle al lector una divertida y fresca manera de aprender acerca de diversos temas de ciencia y tecnología.

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