Por: Kimberly Armengol Jensen

Kim Armengol

Un tema invisibilizado por décadas es el maltratado a los hombres. La violencia familiar, el abuso de la mujer al hombre.

La violencia contra los hombres tiene cifras inadmisibles, el 88 por ciento de los homicidios fueron contra los varones. En relación con la violencia doméstica se calcula que hasta el 25 por ciento de los hombres son víctimas pero no lo denuncian.

¿Otras cifras? En Estados Unidos se ha calculado que existe hasta 8 por ciento de hombres maltratados por su pareja. En México, considera el INEGI, que ocho de cada diez jóvenes son maltratados por su novia (física, sexual, psicológica y hasta económicamente). Entre el 2000 y el 2012 la tasa de violencia intrafamiliar contra hombres aumentó de 8.3 a 61.2 por ciento por cada 100 mil habitantes.

El 94.4 por ciento de varones señala haber sido víctima de violencia psicológica, siendo los insultos, el chantaje y la desvalorización la modalidad de violencia más utilizada por las personas agresoras.

Un 58.3 por ciento reportó violencia física, destacando con frecuencia los golpes diversos, mientras que un 0.7 por ciento refirió violencia sexual.

La violencia es por desgracia una acción cotidiana. Se da en todos los niveles, a todas las edades, por todas las causas y todos los medios.

La violencia debería ser intolerable, desterrada de la cotidianidad humana y sólo un recuerdo de aquello que no debe repetirse jamás.

La condena a la violencia debería ser total, sin excepciones ni prejuicios, pero esto no es así, sobre todo cuando abordamos la violencia contra los hombres. Falta de carácter, hombría, valía, baja autoestima o estupidez son los adjetivos que acompañan a esta violencia intolerable, pero acostumbrada a la risa y la burla como muestra de nuestro primitivo estadio evolutivo.

Actualmente, está muy entendido todos los niveles la violencia contra la mujer ¿pero contra los hombres?, no somos conscientes que el esperar que nuestra pareja sea el responsable de nuestra manutención, el chantaje y el drama, la descalificación, el acoso y el utilizar el sexo como moneda de cambio también es maltrato.

Continuemos nuestra conversación por redes, los espero en @kimarmengol…

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