Por: Allie Ann

Los nacimientos han dado un giro en 2015: el índice de nacimientos en adolescentes durante ese año bajó a 22,3 por cada mil mujeres de entre 15 y 19 años, una tasa relativamente baja. Para mujeres de 30 a 44 años, el número de nacimientos fue el más alto registrado desde la década de 1960.

Conforme los índices de natalidad se inclinan cada vez más hacia madres de edad un poco más avanzada, los investigadores siguen buscando qué significa esto, en términos tanto de quién se está embarazando, cuándo lo hace y cómo se asocia eso con el desarrollo de sus hijos, especialmente en relación con las habilidades cognitivas.

La tendencia en todos los países desarrollados durante los últimos años ha sido que cada vez más mujeres tienen hijos más tarde en la vida; la edad media en Estados Unidos para dar a luz al primer hijo subió de 24,9 a 26,3 años, de 2000 a 2014. Tanto si es el primer hijo como si no lo es, muchas mujeres que están teniendo hijos tienen 35 años o más, lo que aún se clasifica como “edad materna avanzada”.

La edad materna de 35 a 39 años, al momento de dar a luz, se relacionaba con resultados menores en las pruebas cognitivas de los niños examinados una década más tarde; mientras que los niños que habían nacido de madres con edades entre 25 y 29 años tuvieron mejores resultados.

Por otro lado, en el estudio más reciente, la correlación se revirtió: los niños nacidos de madres con edades entre 35 y 39 años tuvieron mejores resultados en las pruebas cognitivas que los niños nacidos de madres más jóvenes.

¿Qué cambió? Los investigadores descubrieron que este revés se puede explicar si se corrigen las características socioeconómicas de las madres: mujeres distintas, en distintas circunstancias, eran quienes estaban teniendo hijos en edades más avanzadas.

Las características de las madres de edad avanzada han cambiado drásticamente a través de los años.

Las madres que tenían hijos en la segunda mitad de los 30 años eran, muy probablemente, mujeres que ya habían tenido varios hijos, y es posible que fueran más pobres; por otra parte, en el estudio más reciente, llevado a cabo de 2000 a 2002 con una población perteneciente al nuevo milenio, era más probable que las madres tuvieran mayor educación y un nivel socioeconómico mejor. Veintiséis por ciento daba a luz a su primer hijo entre los 35 y los 39 años, a diferencia del 11 por ciento en el estudio de 1958.

Estas mujeres tienen ventajas, se cuidan mejor durante el embarazo; es menos probable que sean fumadoras y más probable que amamanten a sus hijos, comparadas con las madres más jóvenes. Hoy en día los hijos de madres maduras tienen, en promedio, mejores resultados por las características generales de las mujeres que deciden tener hijos a mayor edad.

Otros investigadores han observado la modificación de las prácticas de crianza conforme las mujeres maduran: las prácticas de crianza y el desarrollo infantil cambian dependiendo de la edad de la madre.

Las madres de mayor edad son menos propensas a ser duras con sus hijos de 7 a 11 años, ya sea reprendiéndolos verbal o físicamente, y es menos probable que los niños tengan problemas de comportamiento, sociales o emocionales.

Las madres maduras parecen prosperar mejor. Estas madres tienen mayor flexibilidad psicológica y cognitiva, así como más habilidades para tolerar estímulos complejos por parte de los niños.

De nuevo, los investigadores buscaron si estas diferencias se explicaban por algún otro factor, como el nivel socioeconómico o educativo; sin embargo, incluso después de controlar todos los elementos presentes, siguieron observando que la mayor edad de la madre por sí misma continuaba relacionada con estos resultados positivos.

Todos sabemos que los problemas de fertilidad aumentan con la edad, lo que ha provocado que la industria de la fecundación se haya vuelto más grande y compleja como respuesta a las necesidades de las mujeres con más dificultades para embarazarse a edades más avanzadas.

Sin embargo, dado que tener hijos es para la mayoría de nosotros una decisión muy importante y complicada, ya que hay que considerar relaciones sentimentales, factores socioeconómicos, geográficos y todo el paquete de elementos individuales resumidos a grandes rasgos como vida, amor y búsqueda de la felicidad, la toma de decisiones no siempre permite una planificación sencilla en la que se pueda escoger un periodo de edad u otro.

El mensaje claro es que los hijos de mujeres con más apoyo y mejores hábitos de salud tienen mejores resultados cognitivos, así que es importante apoyar a las madres a cualquier edad.

Todo lo que has aprendido durante la vida, intelectual y emocionalmente, te puede ayudar con el difícil trabajo de cuidar de tus propios hijos. Después de todo, el objetivo principal es madurar y ayudar a otros a hacer lo mismo.

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