Por: Kimberly Armengol Jensen

Kim Armengol

Parece una constante: miles de mujeres exitosas profesionalmente que han tenido que luchar contra un sistema donde los hombres tienen los puestos privilegiados, están solteras o tuvieron matrimonios cortos que terminaron en divorcio.

¿Qué es lo que sucede? Muchos lo atribuyen a que la mujer entregada a su vida profesional no se dedica o “cuida suficiente” (lo que sea que eso signifique) el nidito de amor. Otros, explican que un amplio sector de los varones no pueden coexistir con que su pareja sea más exitosa que ellos.

Una de las explicaciones a este fenómeno la dio el periodista financiero John Carney: “El hecho está en que los hombres exitosos, por lo general, construyen relaciones con mujeres menos exitosas no porque ellos quieran que la chica sea más tonta, simplemente porque ellos necesitan una persona que no ponga su carrera por encima de sus responsabilidades familiares”. Esos hombres necesitan alguien que equilibre su balanza y requieran poco de ellos.

Durante un experimento social, 120 científicos ingleses descubrieron que las mujeres con un alto coeficiente tienen complicaciones para construir relaciones felices y duraderas. Su intelecto se vuelve un obstáculo, mientras que  en los varones el intelecto es un gran atractivo para el sexo opuesto.

Un estudio realizado por el Sunday Times afirma que las mujeres tienen 40 por ciento menos de posibilidades de contraer matrimonio si son exitosas. En los hombres el efecto es contrario, cuanto más preparados y mayor coeficiente intelectual tienen un 35 por ciento más de posibilidad de contraer matrimonio.

A una amplia mayoría de los hombres les resulta sumamente complicado convivir con una mujer que piensa en términos de igualdad, que no los necesita como el “salvador de sus vidas” y que deban formar un equipo con sus parejas y no un patriarcado.

Para otro sector masculino, es impensable para su vanidad que su pareja pueda ganar más que ellos y que “el círculo social” los señale de esa forma.

¿Qué opción queda? Creo que una formula podría ser que los hombre comiencen a hacer equipo con sus parejas y encuentren las bondades de “compartir el poder” y que la mujeres no perdamos ese toque de feminidad y ternura con la pareja por estar sumergidas exclusivamente en la vida laboral. Que ninguno compita y ambos colaboren.

Continuemos nuestra conversación por redes, los espero en @kimarmengol…

Deja un comentario