Por: Jorge Pérez Naitoh

El principio del siglo XX estuvo marcado por grandes acontecimientos alrededor del mundo. La revolución industrial se encontraba en pleno auge, la electricidad había llegado a las masas y todavía no había sucedido ninguna guerra mundial. Durante los primeros años de de ese siglo también se concibió lo que hoy conocemos como mecánica cuántica.

Gran parte de los estudiosos de la ciencia, previo al siglo XX, se habían dedicado a explorar y averiguar el mundo macroscópico. No fue hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX que JJ Thomson descubrió el electrón y Rutherford el núcleo del átomo. Otro científico de la época, Max Planck es reconocido como el padre de la física cuántica.

Planck, en lenguaje coloquial, era el papá de los pollitos de la ciencia en ese entonces pues propuso una teoría que cambiaría la manera de pensar de todos los físicos de ese entonces y sobre la que está basada la física cuántica. Así como una imagen se compone de pixeles, Planck quería averiguar cuáles son los “pixeles” de la realidad. Así, y utilizando experimentos con luz, llegó a la conclusión de que la energía se “cuantiza”; es decir, la energía viaja en paquetes con cierto nivel de energía no continua. En esencia, comprobó que existe espacio vacío entre cada pixel.

Si tuviéramos un microscopio lo suficientemente poderoso para ver lo más pequeño posible, nos daríamos cuenta que la “tela” de la realidad no es continua. Existen espacios vacíos entre los “pixeles” de la realidad y esto hace que partículas sub-atómicas entren y salgan de la existencia. A la distancia entre uno y otro se le conoce como la distancia de Planck y la cantidad de energía transferida es la constante de Planck. Existen partículas sub-atómicas que entran y salen de nuestro plano de existencia para comunicar 2 pixeles. Éste descubrimiento junto con la teoría de la relatividad de Einstein son la base de toda la física moderna.

Portrait of Max Planck

Teoría de Cuerdas

Existe un problema con la física cuántica. No es compatible matemáticamente con la teoría de la relatividad de Einstein. Este problema se está abordando hoy en día proponiendo una teoría del todo que se ha vaticinado como la teoría de cuerdas. Esta ciencia postula que las diferentes partículas sub-atómicas no son más que cuerdas que vibran a diferentes frecuencias. Así como una guitarra tiene cuerdas que vibran en diferentes frecuencias, esta teoría postula que las partículas sub-atómicas son el resultado de diferentes vibraciones de estas partículas. Sin embargo, todavía le faltan muchas piezas a este rompecabezas, pero es una teoría prometedora y la más cercana al principal objetivo de la física moderna: una teoría del todo.

“La ciencia no puede resolver el misterio definitivo de la naturaleza. Y eso es porque, en el último análisis, nosotros mismos somos parte del misterio que estamos tratando de resolver.” —Max Planck

Biografía

Mi nombre es Jorge Pérez. Soy ingeniero biomédico de formación y científico y emprendedor por vocación. Desde pequeño me ha apasionado la ciencia y la tecnología y hoy en día me dedico a emprender en ciencia. Soy director de innovación en inMateriis y socio fundador de Euphonia, iniciativas que nacen desde la ciencia aplicada a resolver problemas de todos los días. Me puedes seguir en @jorgenaitoh.

El microscopio es una columna dedicada a revisar una “laminilla” a la semana en donde intentaré proporcionarle al lector una divertida y fresca manera de aprender acerca de diversos temas de ciencia y tecnología.

Deja un comentario