Andrés Manuel me parece que ha sido perseverante, dijo José Antonio Meade a estudiantes del Tec de Monterrey que acudieron a escuchar sus propuestas de gobierno.

La respuesta causó gracia a los universitarios, que por más de 20 minutos habían permanecido en silencio, atentos a su exposición inicial sobre los avances socioeconómicos de México en el último siglo. Digo, después de 18 años, ha sido perseverante, insistió, logrando arrebatar una sonrisa a los jóvenes. A la pregunta de un grupo de jóvenes que moderaron el evento, Meade también reconoció su tenacidad y emotividad social, así como conocimiento de la sociedad mexicana.

Vale la pena reconocerlo, el hecho de que estemos en diferentes contiendas políticas no quiere decir que no reconozcamos ciertas virtudes, sostuvo.

Pero aclaro: me parece que teniendo esa emotividad y ese diagnóstico de lo que está mal en lo social, no tiene en su propuesta de solución los elementos que, a mi juicio, el país requiere para salir adelante.

Las declaraciones del candidato del PRI, Nueva Alianza y Verde Ecologista, fueron vertidas frente a un auditorio ocupado a dos tercios de su capacidad, tras un discurso de diez minutos que describía, de manera más académica que política, la evolución de México en materia social en el último siglo.

La última parte de evento consistió en una ronda de preguntas de los estudiantes, que, intrigados por el tema de la corrupción, le cuestionaron su decisión de colaborar con un partido que tiene mucha cola que le pisen.

El partido no tiene cola, respondió, los que tienen cola son los malos servidores públicos, y los hay en todos lados. Incisivos, los universitarios le preguntaron a cuál de sus contrincantes invitaría a formar parte de su gabinete, de llegar a la Presidencia.

– A los que presenten su 7 de 7, respondió, llevándose una ligera ovación del público. Al finalizar su participación, Meade se puso la distintiva playera universitaria de Borregos, y se tomó unas pocas fotografías con alumnos antes de abandonar el auditorio.

Una vez que había abordado una camioneta pick up en la que se transportaba, una veintena de jóvenes se aproximaron al candidato, pidiéndole una selfie. Saliéndose de protocolo, Meade ordenó detener el vehículo y se bajó a la calle para complacer a los simpatizantes, que con teléfono en mano lo abrazaba y capturaban el momento con la cámara de sus celulares.

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