• De 2016 a la fecha 400 mil bebés son de madres menores de edad, la cifra se mantiene
  • Pese a la difusión de campañas, métodos, talleres y otras alternativas, casi el 20 % del total de embarazos en México son de ese sector de la población

Las políticas de prevención de nacimientos no deseados entre la población juvenil del país ha ido al fracaso hasta el momento, debido a que la tendencia en los últimos tres años no ha disminuido, incluso se puede referir que 400 mil bebés nacidos en ese periodo sus madres son menores de edad, cuyas edades oscilan entre los 15 y 19 años de edad, aunque algunos casos serían con menor edad.

Pese a los avances tecnológicos la difusión que se le da para controlar los indíces de natalidad, sobre todo de que se presume que el 97 % de la población entre los 12 y 20 años tiene conocimiento de al menos tres métodos anticonceptivos, desconoce la forma en que son utilizados. De acuerdo a la Organización Para la Cooperación y Desarrollos Económicos (OCDE) México encabeza la lista de países con mayor índice de embarazadas con 64 de cada mil adolescentes, muy por arriba de naciones con el mismo nivel –según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)- como Chile, Uruguay, Perú y Costa Rica.

Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Puebla, han sido las entidades históricas donde se presenta este fenómeno, pero a últimas fechas estados del norte y noroeste de México comienzan a aparecer en este rubro, se trata de Coahuila y Tamaulipas, que de acuerdo a las últimas cifras registran alrededor de 10 mil casos al año de adolescentes de 19 años, el Estado de México y Veracruz, son los que más tienen este tipo de casos, ya no sólo se da tan sólo en los sectores rurales y marginales, sino ya abarco al sector urbano.

Las interrupciones hasta hace unos años eran entre el 5.2 y 5.7 por ciento en menores de 17 años de edad, mientras que los abortos se dan principalmente en mujeres de más de 30 años de edad, casadas, de religión católica, y con más de dos hijos. Algunos especialistas señalan que no es por la falta de información lo que ha creado este fenómeno, sino los costos y difícil acceso a los anticonceptivos y su desconocimiento en el uso.

Consecuencias 

Pese a que la maternidad en la sociedad mexicana da un estatus social, y santifica a las mujeres, se entiende como una alternativa ante la adversidad, principalmente en una crisis económica de sexenios por las que atraviesa el país, la falta de oportunidades labores, de desarrollo, la competencia en el mercado laboral y la incertidumbre en el presente y futuro, tomando en cuenta que en la mayoría de los casos son mujeres solteras, con secundaria y bachillerato apenas terminado o trunco.

El Instituto Nacional de las Mujeres menciona que el  embarazo en adolescentes es un fenómeno que ha cobrado importancia en los últimos años, en México, 23% de las y los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los 19 años. De estos, 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual. Es así que de acuerdo con estos datos, aproximadamente ocurren al año 340 mil nacimientos en mujeres menores de 19 años.

Indicó que el embarazo en las y los adolescentes afecta negativamente la salud, la permanencia en la escuela, los ingresos presentes y futuros, el acceso a oportunidades recreativas, sociales y laborales especializadas y de calidad y el desarrollo humano. Además del embarazo, tener relaciones sexuales sin protección implica un riesgo permanente de adquirir una infección de transmisión sexual.

Por ello el gobierno de la República desarrolló la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), producto del trabajo conjunto de 16 dependencias federales y de la participación de organizaciones de la sociedad civil, de organismos internacionales y de personas expertas del ámbito académico, en esta temática.

El objetivo es reducir el número de embarazos en adolescentes en México con absoluto respeto a los derechos humanos, particularmente los derechos sexuales y reproductivos.

Ahora en el aspecto médico, el embarazo durante la adolescencia trae serias consecuencias: como la falta de atención médica desde el inicio, debido a que generalmente las chicas no avisan pronto a sus padres, tardan en decirles de su situación de 4 a 5 meses, los cuales pasan sin revisión alguna.

Asimismo, las  mujeres de 16 años o menos corren el riesgo de preeclampsia y eclampsia, el bajo peso al nacer de los lactantes hijos de adolescentes aumenta y probablemente se debe a causas orgánicas tales como anomalías placentarias, nutrición deficiente, tabaquismo y consumo de drogas.

Además del alza en la mortalidad materna en ésta etapa, incluso en numerosas naciones en vías de desarrollo figura dentro de las causas más frecuentes de muerte en las adolescentes, la mayoría se deben a embolia, enfermedad hipertensiva, embarazos ectópicos

Algunas chicas optan por el aborto a veces clandestino que pone su vida en peligro debido a sepsis y hemorragias presentadas durante el proceso.

Otras jóvenes madres optan por la adopción que les crea una gran culpa y arrepentimiento, sobre todo en etapas más maduras de su vida. Hay quienes deciden tener soltera al hijo, enfrentándose a grandes carencias y dificultades. Su proyecto de vida se ve frenado, sufren agresiones por parte de su familia y del entorno y tienen menos oportunidades de conseguir un empleo (cuando lo obtienen es mal remunerado), sin olvidar que deben educar a su hijo en medio de un ambiente desfavorable.

Otras jóvenes madres deciden ( si es que la pareja responde) casarse. Sin embargo existen altas probabilidades de que su matrimonio no resulte porque los chicos se enfrentan a un evento inesperado, sorpresivo; no son capaces en esos momentos de llevar una vida de pareja independiente económicamente, no estan lo suficientemente maduros para que su relación perdure, ni estan preparados para recibir un hijo y mucho menos cuidarlo.

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