El adiós de Arsene Wenger tras decisión de los dirigentes del Arsenal ha precipitado que el movimiento en los banquillos se haya acelerado. Unai Emery (sin destino) ha sido el siguiente en anunciar su ruptura con el PSG, puesto que será para el alemán Tuchel, ocupación a la que aspiraba Antonio Conte, el todavía técnico del Chelsea y que está deseando que el club inglés prescinda de sus servicios a cambio de 20 millones de euros, tal y como refleja su contrato en caso de cese, algo que Abramovich quiere evitar a toda costa.

El problema para el todavía entrenador del Chelsea es que su destino preferido era el PSG tras una reunión mantenida en invierno. Opción descartada, como la de un Milan sin apenas recursos económcios, al menos por el momento.

Para ocupar el puesto de Wenger aparecieron varios nombres, empezando por Carlo Ancelotti, principal reclamo de todos los clubes y selecciones en apuros, pero el que ya está camino de Londres es Luis Enrique.

La llegada del ex del Barcelona supondrá un cambio total en la filosofía del equipo inglés. No hablamos del juego y sí del carácter del técnico y su especial manera de entender las relaciones con la prensa y con los propios jugadores. Luis Enrique mantiene un trato complicado con la prensa, algo que no ha sucedido con Wenger en estas dos décadas, mientras que con los jugadores se aleja bastante del trato paternal que tenía el francés.

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