De recolectoras a cazadoras…

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Smiling women

Por: Kimberly Armengol Jensen

Kim Armengol

Soy mujer. Y si de casualidad se lo preguntan, sí, soy feminista. No feminazi y tampoco femichista, no radical, pero sí feminista. Es una búsqueda del equilibrio. Como suele atribuirse a grandes intelectuales, el feminismo es la noción radical donde las mujeres somos personas. Así de simple, así de extremo, así de objetivo.

Hay un tema que ha marcado profundamente lo femenino y es la maternidad. Un tema que une y divide a miles de mujeres y nos estigmatiza. Para algunos, lo femenino no es “real” si no hay hijos.

Usted sabe que ancestralmente las mujeres nos dedicábamos a la recolección de frutos y a la crianza de los hijos; los hombres eran los cazadores (aunque muchos siguen siéndolo) y los proveedores. Hace algunas décadas miles de mujeres decidieron que ya estaban aburridas de la dependencia y nos convertirnos en “cazadoras”.

Pero cazar y dejar la dependencia tiene un precio muy alto, desde la presión social hasta el aplazamiento de la maternidad. Son miles de mujeres las que deciden tener hijos después de los 35 años y hay otras que, definitivamente, no consideran la maternidad como parte de su vida.

Si usted está en cualquiera de estos casos, seguramente es acosada con toda clase de preguntas “curiosas” como: ¿cuándo vas a tener hijos?, ¿no te preocupa tu reloj biológico?, ¿qué no tienes instinto maternal?, ¿pues qué quieres de tu vida?, ¿no vas a realizarte como mujer?. ¡Caray, qué complejo y qué fastidio!.

Para todas esas mujeres maltratadas psicológicamente por una maternidad “tardía” (lo que sea que signifique ese término peyorativo), les tengo muy buenas noticias.

Los hijos de mujeres mayores de 40 años tienen mejor salud física y emocional por un mejor cuidado y atención; el desarrollo del lenguaje de niños con madres más maduras es mejor; los conflictos entre padres e hijos son menores y esto se debe en parte a que las madres “mayores” tienen más recursos económicos, experiencia y estabilidad que las madres más jóvenes.

¿Más buenas noticias?. El número de mujeres teniendo hijos después de cumplir cuarenta años se ha cuadruplicado en los últimos 30 años. La fertilidad de mujeres maduras ha aumentado. Por ejemplo, del 2007 al 2009, la fertilidad de mujeres entre 40 y 44 años se incrementó un seis por ciento, y para el grupo entre 45 y 49 la tasa fue de un 17 por ciento.

Afortunadamente para muchas mujeres hoy podemos gozar de la maternidad a edades más avanzadas y podemos desarrollarnos plenamente en lo personal y lo profesional. No necesitamos sacrificar una parte por la otra. Hoy podemos hacer todo, porque tenemos el tiempo y el poder.

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