Cifras vergonzosas

MÉXICO, D.F., 19MAYO2012.- Estudiantes de la UNAM, IPN, IBERO, sociedad civil y algunas organizaciones sociales; realizaron la Marcha Anti Peña Nieto, convocada por las redes sociales para repudiar la posibilidad del regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional y de su candidato Enrique Peña Nieto. Con consignas como "Todos somos Atenco", "ni un voto al PRI, ni PAN, ni PRD"; los manifestantes, en su mayoria jóvenes, caminaron del zócalo a el angel de la independencia y de regreso. FOTO: ADOLFO VLADIMIR/CUARTOSCURO.COM

Por Kimberly Armengol Jensen

@kimarmengol

Kim Armengol

Durante la última década México ha presentado una descomposición social sin precedentes. El ambiente de peligro, violencia y muerte se apoderó de la mayoría de las entidades convirtiendo a nuestro país en uno de los más peligrosos para vivir.

El primer bimestre de 2018 impone un nuevo récord en los últimos veinte años y se convirtió en el periodo más violento al registrar una tasa de 3.7 asesinatos por cada 100 mil habitantes.

Estas cifras se traducen en 4 mil 934 personas asesinadas, ¡3.5 individuos ejecutados cada hora!

En el caso de feminicidios también vamos al alza, en este periodo hubo 122 casos por este delito, lo que son, dos casos diarios de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Las cifras de ONU son más desoladoras aún para las mujeres mexicanas: en los últimos 32 años hubo en el país un total de 52 mil 210 muertes de mujeres por homicidio. ¡7.5 asesinatos diarios!. De éstos, 48.4 por ciento se realizaron con arma de fuego, 17.2 por ciento ahorcamientos y 16.6 por ciento con objetos punzocortantes.

Los estados con las mayores tasas de violencia contra la mujer fueron: Colima, Guerrero, Zacatecas, Chihuahua y Morelos.

Erróneamente creemos que los países del continente africano o los países árabes son los que cometen mayores abusos contra las mujeres, la sorpresa reside en que 14 de los 25 países con mayor número de feminicidios están en América Latina. Los latinoamericanos somos una fábrica de asesinato de mujeres.

A nivel nacional estamos “normalizando” la escalada de violencia, los noticieros diariamente nos presentan nuevos casos que comienzan a convertirse en “uno más”, en un amplio espectro de atrocidades. Estamos perdiendo la capacidad de sorpresa y repudio ante situaciones inadmisibles.

La idea de cosificar a las mujeres, considerarlas utilizables, objetos sexuales o de servidumbre es común en nuestra idiosincrasia.

Nos enseñaron que nacimos para atender y cuidar de la familia en una suerte de mucama, ama de llaves, geisha y niñera. Son millones de machitos a nivel nacional que aún consideran que la mujer es un objeto, algo por encima de un animal pero inferior a un ser humano y, a veces, nosotras somos cómplices de esta percepción.

“No se han podido cambiar los patrones culturales que generan un clima de permisividad social ante la violencia contra las mujeres y su expresión última, el feminicidio”, denuncia la ONU mujeres.

Son miles de historias macabras, donde los familiares de las víctimas tienen que justificar ante las autoridades incompetentes que su hija, hermana o madre no eran emocionalmente inestables, no eran promiscuas o alcohólicas, vagas o enfermas.

¡Tenemos que justificar ante las autoridades que no se lo merecían como si cualquier actividad fuera motivo para justificar su muerte!. Aún estamos en un estado muy bajo de civilización. Ni una más, ya no.

¿Cuáles son los compromisos institucionales contra el feminicidio?. Juzgue usted, sólo el 10 por ciento de los casos han recibido una sentencia condenatoria.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.